IDEAS - CRITICAS DE BUENA LECHE - DELIRIOS Y OTRAS YERBAS NO TÓXICAS (TODO DENTRO DE UN MARCO LITERARIO)
Sunday, January 13, 2013
ESTOY TRANQUILO
Thursday, September 13, 2012
MÁQUINA DE SUEÑOS
Tengo una máquina de sueños que atormentan. En serio. Me vuelve loco. Funciona de noche, cuando por ciertos motivos tengo que permanecer despierto. A veces es insoportable. Los sueños se acumulan y molestan. Uno detrás de otro. A veces e integran entre sí y conforman una masa monstruosa. No sé de dónde salen… supongo que de mis frustraciones. El patrón parece ser el siguiente: cuanto más honda la frustración, más hermoso es el sueño. Pobrecitas, es su método de supervivencia. Convertirse en sueños que simulan proyectos exitosos. Cuando la ensoñación desaparece, ahí están de nuevo, exhaustas, jadeando, babeando la camiseta.
Wednesday, July 25, 2012
PENSÉ QUE NO PODRÍA OCURRIRME
Thursday, April 26, 2012
CRÍPTICO
Sunday, February 12, 2012
SPINETTA EN EL CIELO CON DIAMANTES
Tuesday, December 20, 2011
THIS IS HARDCORE
Monday, November 14, 2011
QUISIERA SABERLO
Wednesday, October 19, 2011
REGULACIÓN DEL EGO
Tuesday, October 11, 2011
POCO VUELO
Poco vuelo. Casi nada. Demasiada gravedad o poca potencia en los motores. Da igual. Tal vez el viento que empuja hacia un costado, o la atmósfera que presiona hacia abajo, o la gravedad que succiona suelas de zapato, o de alpargatas, o de zapatillas deportivas con diseño espacial, onda NASA o algo así.
PD: la Ilustración es de Agustín Riccardi.
Friday, September 23, 2011
DENTRO DE UN GRAN ESPACIO ABIERTO
Wednesday, July 20, 2011
CUANDO ELLA IS GONE (2)
Otro capìtulo de mi libro inédito escrito en 1999. Que lo disfruten.
Cuando ella is gone engordé un poquito y hasta empecé a dormir de noche. Cuando ella is gone empecé a tomar yogur con cereales a media mañana. Cuando ella is gone tiré a la mierda todos los CD de música romántica que en tardes de embobamiento general compré de oferta en Musimundo. Cuando ella is gone empecé a recuperar todas las materias colgadas. Cuando ella is gone tuve que creer en mí, tuve que abandonar el desprecio hacia la arcaica soledad: mis noches de angustia, de masturbación mental, de cigarrillos y locutores de radio hablando de los etruscos y los kosovares. Cuando ella is gone escribí muchos libros. Cuando ella is gone leí muchos libros. Cuando ella is gone hice una fogata con cartas y fotos y pares de medias de lycra y hasta con tarjetas magnéticas que tenían su nombre grabado en color blanco. Cuando ella is gone empecé a tener conversaciones interesantes con los espejos, con los fantasmales reflejos de mí en las vidrieras de las tiendas de ropa. Cuando ella is gone procedí a leer mis textos en voz alta delante de un grabador portátil. Cuando ella is gone me dediqué a escuchar lo que antes no quería escuchar. Cuando ella is gone la vida, la locura, la oscura cadena de karmas eróticos del dedo. Cuando ella is gone, poemas estúpidos abollados dentro de un cesto portapapeles. Cuando ella is gone, sábanas arrugadas. Cuando ella is gone, impotencia y reclusión, ascetismo y zapping de lentejuelas. Cuando ella is gone, un loop de saliva. Cuando ella is gone creí que viviría por siempre. Cuando ella is gone todo lo que sigue, lo que nunca debería contarte. Cuando ella is gone.
Monday, July 11, 2011
CERATI Y EL REVOLVER

“Ella usó mi cabeza como un revólver” canta Cerati desde la radio. Una radio que hace presente el pasado. Siempre me sonó rara esa frase. Es una de esas que no sabés qué quieren decir pero que te fascinan por como suenan. Ella… Cabeza… Revólver… ¿Qué quiere decir? ¿Usó la cabeza para dispararle a algo o a alguien? ¿Usó su cabeza como la usaría un revolver, es decir, como blanco de un disparo o de un culatazo? ¿Un revólver hace uso o es usado? ¿Es un medio? ¿Qué podés sentir cuando una mujer usa tu cabeza como un revólver? Ah, claro, un medio para sus fines. Los fines de ella. Un Cerati auténtico. Siempre dijo que el álbum REVOLVER de los Beatles es uno de sus preferidos. “Revolver, revolver…” canta en “El séptimo día”. Entonces… ¿Ella usó su cabeza como el disco de los Beatles? No, tampoco. Creo. ¿Puede alguien usar tu cabeza como si fuera un disco de los Beatles? Ah, puede usarte como música de fondo, o bien para volar un poco, o bien para acompañarse mientras fuma, o toma, o lo que sea que se meta en el cuerpo cuando está sola. “No creerías las cosas que he hecho por ella” canta Gustavo en otra parte de la canción. Escucho y me identifico. Tarde o temprano la mayoría de los hombres deberíamos identificarnos con esa frase. Es mejor que creer que alguna vez alguien puede llegar a usar nuestra cabeza para dispararle a alguien. Es mejor que creer que somos un cargador lleno esperando que alguien venga y dispare lo que no somos a alguien que no conocemos.
Thursday, July 07, 2011
¿QUÉ?

Monday, July 04, 2011
CUANDO ELLA IS GONE

CUANDO ELLA IS GONE es un libro que escribí allá por el año 1999. Nunca me animé a editarlo. Lo he prestado para leer y todo eso. Es un libro de pocas páginas, uno de esos que se escriben para sanar heridas. Se me ocurrió publicar un capitulo. Ya pasaron más de 10 años, y cuando lo leo me sigue gustando. Les dejo este fragmento. Puede que más adelante... quién sabe.
TRANSPARENTE
Tengo la garganta seca de tanto escribir. Los vidrios de este lugar están tan limpios que parece que no existieran, que no contuvieran al viento, que no protegieran de las moscas, que no separaran de las miradas... Soy un vidrio. Pero no estoy limpio. Estoy lleno de marcas de dedos sucios, dedos de las manos de personas que se han apoyado para distinguir mejor el interior de la casa. Luego se van, se fueron, se van, y tengo que sacar mi mano derecha y limpiarme con la ayuda de un paño, volverme a brillar, cumplir mi rol transparente. Y sin embargo, hay veces en que la casa abre sus puertas y entonces todos corren, todos vienen a la fiesta. Charlan, fuman, beben, bailan, ensucian el baño... después se van y no limpian. Y a mí no me alcanzan las manos ni los escobillones, no me alcanza el amoníaco.
Dicen que cuando el mar se enoja todos huyen de la playa. Pero después vuelven a ella y se sientan, y lo miran, y se regocijan entre silencios y no preguntan nada. Irse y volver. Venir e irme. Venís y te vas. Nadie está en la playa cuando llueve. Yo lluevo en mi playa. Lluevo de delirios y de cigarrillos y de anagramas y de locuras. ¡Hey! Ábranme su casa un poco, sólo un poco.
Allá a lo lejos una chica entra a un bar y pide una taza de café. Fuma, bebe, saca su cuaderno y escribe. Luego paga, se sube a un colectivo y se va a su casa. “Te necesito y no estás” va pensando en el viaje. El mundo está lleno de monitores y cámaras de fotos y yo también te necesito, nena, yo también. Supongo que nada de eso es tan grave después de todo. Quedan un par de postales sobre la mesita ratona, poemas de Pessoa y jitanjáforas verdes. Pero tengo la garganta seca de tanto escribir con la lengua cartas que nunca llegarán a destino. Dejar de ser mi casa y despertarme en un hotel, abrir la ducha, fumar un cigarrillo y ponerme talco en los pies. Perfumarme de amor testarudo, amor suicida. Salir y dejar la llave en el mostrador. Caminar y no parar. Personas y más personas y ya no soy un vidrio sino el perro entre los hombres. Nadie me acerca invitaciones, ni promociones, ni sobres de shampoo. En la plaza bailan las estatuas humanas y la gente se ríe de Maquiavelo. El vidrio se llena de polvo en el día y de dedos en la noche. Llueve en Cartagena y esa chica se ata los cordones por expreso pedido de un policía. Es de noche y hace frío. Los vidrios se empañan con agua de la boca. Y aunque parezca increíble, a veces me río de todo esto, haciendo frágiles castillos en tu playa.
Monday, June 27, 2011
CENIZAS

Cenizas sobre el capó, sobre las pestañas y los pañuelos de seda. Tos que sale de un agujero rojo. Restos de un amor extraño. Volando. Varando las aguas del lago. Manchando la nieve como una gota de alquitrán en un pastel de cereza. Y los ceniceros adentro de casa, en el borde de la mesa. Temblando ante tanto que cae. Rogando que los fumadores arrepentidos no los echen a la calle.
Cenizas sobre la hierba. Zapatos sucios. Zapatos feos. Viseras carcomidas. Vuelve a suspirar el volcán. Otra vez ceniza. Para acostumbrarnos pensamos que es papel picado. O maná prehistórico. O polvo para hornear. No sabemos si es tóxico. No viene de los hombres. Viene de una especie de grano resucitado. Que empezó a supurar porque sí. Lo natural no es preciso. Geología en estado puro. Es lo que leí en los manuales de secundaria. Un volcán echando ceniza. Nunca nos dijeron que traería estos contratiempos.
¿Y cuándo se acabe la ceniza? ¿Quién va a limpiar todo esto?
Thursday, June 23, 2011
LO MÁS FÁCIL

Un texto que escribí hace 10 años. Espero que les guste.
Sucede que hoy no debería despertarme, o mejor dicho, no debería haberme despertado. Pero resulta que ya tengo los ojos abiertos y me parece tan fácil volver a cerrarlos que entonces… no lo hago. Así que poso los pies en el suelo y a la vez me pongo de pie. Me paro para que haga su entrada en escena el Bípedo Homosapiens del nuevo siglo.
El tipo se para y se da cuenta. Se da cuenta de algo de lo que en realidad no quiero darme cuenta. No quiero no quiero no quiero no quiero. Mis piernas. Dos puntos; las veo tan flacas, tan blanco leche, tan escarbadientes de parafina que supongo que lo mejor sería sentarme de nuevo en el borde del colchón y listo. Pero me resulta tan fácil hacerlo que entonces no lo hago; sino que hago unos pasos y prendo la tele. Observo la temperatura, la humedad, la sensación térmica y hasta las imágenes de un micro lleno de turistas que hace unas horas desbarrancó en alguna ruta del Brasil. Y es más, también me afeito, me lavo los dientes, me como un choclo frío, un pan con mermelada, me tomo un vaso de leche, me vuelvo a lavar los dientes, y además, como quien no quiere la cosa, voy escuchando el reporte que me informa de la cantidad de víctimas que ha dejado como saldo el siniestro accidente. Por ahí hubiera sido mejor poner algún canal de música; uno de esos en donde todo el día pasan a esos lindos nenes rubios bisexuales que cantan, bailan y contonean su pelvis haciendo una lamentable imitación kinética de Elvis Presley. O tal vez hubiera disimulado un poco mi percepción de esas cosas al no poner la tele y escucharlos solamente por la radio… Pero hacer todo eso me resulta tan fácil que entonces no lo hago y me abandono a la absoluta locura de ponerme a hojear un ejemplar descuajeringado del Ulises de Joyce –menuda simpleza para mi amanecer de la noche– que siempre tengo tirado por ahí, mientras de reojo, observo el lento e interminable bicicletear alcalino del reloj despertador, mi querido y bochinchero habitante de la mesa de luz. Pero a la vez me pregunto (pensando) si en realidad tengo ganas de levantarme de esta cama, de afeitarme, lavarme los dientes, bañarme, vestirme, comerme un choclo frío, un pan con mermelada, tomarme un vaso de leche, volverme a lavar los dientes, perfumarme... nada más que para ir a donde tengo que ir autopresionado por el sólo hecho de que ya me comprometí a ir y porque además no tengo ni el más mínimo interés en que baje la cotización de mis honorarios. Digamos que lo que yo quiero saber es si en realidad soy ese tipo que irá al compromiso sin darle bola al cuestionamiento que hay en su cabeza o el que no quiere ir sólo para quedarse un poquito más en la cama. ¿Y si resultara ser que soy el tipo que va a salir por la puerta?, entonces, ¿qué voy a hacer durante la calle mientras dure mi traslado? Es muy fácil caminar por ahí mientras todo el mundo habla de un posible default que nos convertiría en algo así como el país de las últimas cosas, es muy fácil cuando escuchás expresiones tales como riesgo país, estampida financiera, corridas bancarias o cifras que hablan acerca de millones de personas que están por debajo de la línea de pobreza. Demasiado fácil, señores. Ahora bien, si tomo la decisión de salir a la calle antes he de resolver un pequeño problema: me tengo que poner las zapatillas, que a su vez representan el único calzado que tengo para tal motivo; pero ocurre que, por andá a saber qué motivo, no les puse talco y yo sin talco no las uso. Y me resulta tan fácil ponerles talco que entonces no les pongo nada y, por lo tanto, no me las pongo. Pero alto ahí, no se me revuelque en la silla. No es que no les quiero poner talco porque en este momento me sería lo más fácil, sino que no les pongo talco porque se me acabó el que estaba y entonces no volví a comprar otro y, por lo tanto, eso le da sobradas muestras, queridísimo lector, de que a veces, al igual que usted, cedería un poco de terreno ante la promesa de mantener mis convicciones cueste lo que cueste. Porque la verdad es que cuando puse en mis zapatillas el último poquito de talco que tenía para ir a comprar más talco, en realidad no compré, o mejor dicho, no pude comprarlo porque cuando no llevé plata suficiente al supermercado; porque para mí llevar plata cuando uno va a comprar sería demasiado fácil, mucho más fácil que aceptar que no compré talco porque simplemente me olvidé de que a eso había ido y entonces me dediqué a comprar otras cosas. Así que cuando ayer a las 20:30 hora de la Argentina, llegué a casa y abrí la puerta llevando una botella de licor de chocolate en la mano izquierda y a su vez miraba como el ticket del supermercado iba cobrando la vertiginosa velocidad de una pluma al caérseme de entre los dedos de la otra mano -que sin querer consideraron que era mucho más fácil sostener un ticket que agarrar la llave del bolsillo-, me pregunté si en realidad las personas no teníamos bastante ya con la vida como para que encima los pies de uno huelan mal.
Friday, May 27, 2011
VIERNES

Hay sol. Hay entusiasmo en la radio y en la tele. La gente que no trabaja los sábados quiere contagiar a los demás. Termina la semana. Termina para volver a comenzar pero eso no importa. Es viernes. Algunos tienen planes y otros nada que ver. Está lleno de gente que no tiene ni idea de lo que va a hacer. Descansar, dicen muchos. Esta muy bien, digo yo. Muchos no entendemos qué nos incita a querer que llegue el fin de semana. Pero queremos que llegue. Tal vez una cuestión gregaria. Lo que quieren todos. Estar de acuerdo con todos en algo. Porque sí. Porque no siempre sucede y hay que disfrutarlo. Hermoso. Como un círculo de agua. Como un redondel dadivoso.
A muchos les toca trabajar.
Incluso hay veces en que prefieren eso a quedarse en casa.
Para ellos el fin de semana puede empezar un lunes. Pero los lunes no son sábados ni viernes. Son lunes. Son trámites y guardapolvos blancos. Son bolsos colgando del hombro y cortes de calle. Son ruido insalubre.
Y yo de franco, dicen.
Entonces los domingos a trabajar sin dormir. Resaca absoluta. Mejor que nada.
Thursday, May 26, 2011
JUEVES
Ausencia de miércoles en los textos. Pasó como una ráfaga y me sentí bien. Y como me sentí bien leí. Y además hice cosas. Y hasta me entusiasmé con ciertos vacíos epistolares. Pero no escribí. Y entonces hoy no hablo del jueves cuando debería hablar del jueves, lo que se conoce como la antesala del viernes. El día bisagra. Cuando era chico estaba en el medio de dos personas me llamaban jueves: siempre entre medio de la semana. Idiotez arcaica. Quedarse esperando cosas que no suceden. Los jueves empiezan a recalentar los cables y se hacen necesarios los disipadores. Y uno empieza a masticar ansiedad. Ansiedad de que haya un viernes y salir corriendo a explotar. Orgasmo social. Sin dirección. Sin tener idea de hacia dónde. Un jueves de paso. Ensayo de la nada. La gente se aburre y golpea la mesa.
Tuesday, May 24, 2011
MARTES
Debilidad. Poco entusiasmo. Estado de resistencia. Soportar. Sólo soportar y reforzar la caperuza. Las bacterias hacen lo suyo. Espero que terminen y se vayan antes del viernes.
Ayer dormí un poco más pero no estoy notando el beneficio. No estoy pletórico ni saltimbanqui. Al menos conecté con la novela póstuma de Bolaño. Se llama 2666. Es larga, larguísima. Pero el tipo escribía bien. Me hace tenerle paciencia a la trama. Al hecho de que pasen cosas pero que en verdad no pase nada. Es el sopor. Tonto sopor.
Esta mañana se me rompió la computadora.
Yo no fui.
Tampoco me preocupa.
Ni eso me altera.
Monday, May 23, 2011
LUNES

Lunes. Mocos. Saliva. Bolo alimenticio mezclado con restos de chocolate químico. Ojos vidriosos soportando un frescor arcano. Una especie de viento frío que azota la visión de frente y de nada sirve que se bajen los párpados. Empecé a leer un libro y no me gustó. Como no me gustó no lo nombro. Tal vez demasiado intrincado para este Lunes templado y frío. Lunes pletórico de vagancia. Con cortes de tránsito y algún que otra protesta creativa. Los muros de Facebook se llenan de gente que no tiene ganas los Lunes y los martes apenas un poco. Comunican el desgano. Buscan desganos ajenos para convencerse de que esta vez es un desgano normal. De que no soy yo sino la atmósfera pesada, la posición del sol, la carta astral o el universo en sí, que de vez cuando pareciera descansar apoyándose en nosotros. El lugar donde estaba escrito que hoy sería un día así. Anodino y fuera de casa. Cansancio con gusto a edulcorante en la lengua. Restos de un naufragio dulce. Un naufragio inducido. Una caída de agua mal hecha en algún baño…
Lunes de pan tostado y noticias deportivas. Lunes aburguesado. Un comienzo. Uno de los pocos comienzos que no entusiasman. Obligado. Lo común. Lo que pasa. Un día para que cualquiera nos cobre de más y no nos demos cuenta.





