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Monday, August 21, 2017

LLEGADA DEL AÑO 2000



Yo vi llegar al año dos mil. Lo lamento si no es tu caso, lo lamento si llegaste después. Es simple, no me tocó ver la llegada del año mil y no voy a poder ver la llegada del año tres mil, pero tuve el privilegio de ver la llegada del dos mil cuando tenía veintiséis años, nada más que eso. Caí dentro de la combinación adecuada, una coincidencia que no se suele dar muy seguido, un cruce de coordenadas único e irrepetible: alguien un día empezó a contar de cero, todos estuvieron de acuerdo y la cuenta siguió. Podría no haberme pasado pero… sucedió. Antes de eso se tuvieron que dar miles de procesos, cruces entre personas, procreación, salud, vitalidad, suerte de estar en el momento justo.

Y así llegó el año dos mil. Tuve en mis manos los almanaques que decían “año dos mil”, algo que se anhelaba ya desde principios del siglo veinte. Todos hablaban de llegar al dos mil, preguntarse cómo sería, imaginar el mundo futurista, las máquinas, las computadoras, líderes que sentenciaban que el año dos mil nos encontraría unidos o dominados, profecías, predicciones truncas, estallidos y el fin del mundo. Muchos que soñaban con verlo no llegaron y se quedaron en el camino, en cambio muchos podrán decir hasta el día que se mueran que nacieron en el año dos mil aunque no lo hayan visto llegar. Pero yo estuve ahí, desbordado por la ansiedad y la frustración que sentí al no poder participar de ninguno de los eventos importantes que se organizaron en el mundo, mirando por televisión como Julio Bocca bailaba con Eleonora Cassano en Tierra del fuego, o como recibían el año nuevo en Nueva Zelanda, Nueva York o Pekín. Miraba y pensaba en la máxima que Bono (cantante de U2) sentenciaba en la canción Stay: “con televisión satelital podés ir a cualquier parte”.
Pero para eso, para mirar el mundo por televisión, para imaginarme en esos lugares y entender que ya no necesitaría ir a ellos para saber lo que se siente, todavía me faltaba mucho desarrollo espiritual. Lo cierto es que a mis hijos les podré contar que vi llegar el año dos mil, podré decirles que me sentía solo y que todavía no había conocido a quién sería su madre.

Vi llegar el dos mil. Al final el mundo no explotó. Podría decirte también que fue algo maravilloso e irrepetible pero no, no fue nada extraordinario. Cuando un número termina en cero, y más todavía si termina con tres ceros, genera cierta excitación: un reseteo inmenso en un contador inmenso en un mundo inmenso. Volver a fojas cero, empezar de nuevo a ver si de una buena vez por todas podemos hacerlo bien. Muchos viven ese reseteo como si fuera un indulto brindado por el destino, otros lo viven como quien toma el colectivo todos los días a la misma hora y en el mismo lugar.

Yo vi llegar el año dos mil, lo sentí, lo respiré, lo atravesé y no tengo grandes recuerdos de eso. Demasiada ansiedad al pedo. Ya está, sólo quería decirte eso, no es mucho pero para mí es algo, un consuelo de tontos, de esos que no sirven para nada.

Friday, June 14, 2013

BYE BYE JACK...



El viernes por la mañana me puse a escuchar el inicio del programa PERROS DE LA CALLE, conducido por Andy Kusnetzoff, Cayetano y Gabriel Schultz en la metro 95.1. Y el señor Schultz arrancó diciendo que tenía algo muy triste que contar. Ante la estupefacción de sus compañeros relató que antes de llegar al programa fue al kiosco de enfrente a comprar una botella de agua mineral y además tuvo la intención de llevarles a sus compañeros un chocolatín Jack a cada uno.

La noticia triste fue que el kioskero le dijo que los chocolates Jack ya no se hacían más.
Entonces estalló la mesa entre gritos de incredulidad. ¿Cómo podía ser?

Para los que no los conocen, los chocolates Jack son un clásico de la historia golosinera argentina. De hecho comenzó a fabricarse en el año 1962. Era el único chocolate con sorpresa que había en nuestra infancia, su competencia era el Topolino, que en vez de un chocolate era un chupetín con sorpresa. Y en el Jack tenías a los personajes de la revista Anteojito, creados por García Ferré, o a Superman, o jugadores de Fútbol, o quién estuviera de moda, de hecho los muñequitos de los Simpson también llegaron a venir en ese chocolate con forma de cajita pero sin tapa.  Y hay muchas personas que coleccionan a estos muñequitos desde hace décadas. 

De inmediato llamaron a la empresa Fel-Fort para preguntar si era cierto, y la dueña de la empresa, la madre del señor Ricardo Fort, así lo confirmó. El chocolate Jack con sorpresa dejó de fabricarse debido a que no les dejaban importar los muñequitos desde China. Después intentaron comunicarse con alguien de la secretaría de comercio pero no hubo caso.

Y Andy, ni lerdo ni perezoso, empezó a crear una especie de psicosis digna de Orson Welles, quién en los años 30 estremeció a toda una ciudad con la versión radial de La guerra de los mundos.

 Empezaron a llamar los oyentes.

“Andy, es cierto, recién fui al kiosco de acá al lado y compré el último que quedaba”. “Un montón de oyentes deben de estar entrando a los kioscos en este momento preguntando por el chocolatín Jack”, aventuraron los conductores. “Más de un kiosquero nos debe de estar puteando”, etc.

Y no es que uno le diera demasiada bola al chocolatín Jack, al menos en mi caso. Si hubiera entrado a un kiosco a preguntar por uno y me hubiesen dicho que ya no se hacían tampoco me hubiera provocado gran cosa. Sí, es cierto, en mi infancia me encantaba comprar esos chocolates y coleccionar los muñequitos, y los coleccioné tan bien que hoy no conservo ninguno.

Pasa que la manera en la que Andy llevó el tema fue genial, y entonces te llega. Que se deje de fabricar el chocolatín Jack es una parte de tu infancia que deja de existir. Porque nos guste o no las marcas se instalan en nuestra vida desde chicos, y luego seguimos la tradición de comprar esos productos cuando crecemos y  nos vamos de la casa de nuestros padres para hacer la nuestra.  

En mi caso te puedo nombrar muchas cosas que hoy forman parte de mi vida: el frasco de café instantáneo Arlistán.  Los fideos Matarazzo. El casancrem (que probé por primera vez cuando me lo regalaron en una visita que hicimos con la escuela a la planta de La Serenísima en General Rodriguez), Los postres Shimmy o Serenito (que hoy se devoran mis hijos), la 7up, Paso de los Toros, Vitina, Nestum, Maizena…

Y hay otras que ya no se hacen, o que se transformaron en otra cosa. Revista Anteojito, Billiken, Cosmik, Poketeers, Fizz, el postre Sandy, Topolino, Mis ladrillos, Tubby 3 y Tubby 4, Aurora Grundig, y demás marcas que en este momento no recuerdo pero que a veces encuentro en uno de esos powerpoints que andan por ahí.

El chocolatín Jack se dejó de fabricar por cuestiones burocráticas. Eso no quiere decir que ya no se vuelva a hacer, incluso puede que en algún momento vuelva protagonizando algún revival como hace poco lo hicieron los alfajores Negro y Blanco de Bagley o el alfajor Suchard. Pero lo cierto es que la congoja de los conductores de Perros de la calle me tocó ciertas fibras sensibles. Así que aproveché que tenía que salir a comprar llevando a mi hijo de 9 meses en el cochecito, pasé por un Kiosco y compré los últimos 3 chocolatines Jack que quedaban en la caja del exhibidor.

Cuando llegó mi mujer del trabajo, antes de irme a trabajar, nos reunimos en la mesa junto con mi otro hijo de 4 años, recién llegado del jardín, y les di un chocolate Jack a cada uno. Disfrutenló, les dije, porque ya no se fabrica más. Y dicho esto, nos lo comimos.

Estaban riquísimos. No les puedo explicar la manera en que degusté ese chocolate. Los muñequitos que vinieron son los de LA MOLE, DOCTOR OCTOPUS y FLASH. Y además stickers de SPIDER MAN y tatuajes. Mi hijo mayor no entendía un pomo pero mi mujer sí. Me guardé los envoltorios como recuerdo y seguí con mi vida. No sé si algún día mi hijo mayor tendrá recuerdos de ese momento, ni cuánto significará para él haber comido uno de los últimos chocolatines Jack que quedan en el mercado.  Tampoco sé cuántas personas habrán salido a comprar chocolatines Jack luego de escuchar el programa. Lo cierto es que por un momento, gracias a la radio, todos conectamos con un mismo sentimiento. Y sentimos algo parecido: ya estamos grandes. Así que bueno, lo importante es que pude hacer lo que creí que debía de hacer para despedir a este gran compañero de mi infancia. Y además, nunca podrá decirse que un hijo mío jamás probó un chocolate Jack.

Bueno, ya está, la vida continúa.

Bye Bye Jack, te vamos a extrañar…




Sunday, December 30, 2012

FELIZ 2013






A los que tienen y a los que no tienen. A los que son y a los que no son. A los que viven y a los que sí pero no. A los que están ahí arriba en el techo de al lado. A los que están comiendo un Big Mac. A los que se están dando una inyección. A los que pensaron que nunca iba a pasar algo así. A los que la tienen clara y a los que están nublados. A los que quiero y a los que no. A mis amigos de siempre y a los de ahora. A los que están soñando y a los que están durmiendo. A los que tienen con qué y a los que no. A esos que alguna vez vi pasar por la calle. A los que toman gaseosa con sorbete. A los que brindan con un vino de los buenos. A los que nunca conocí pero que sé que existen. A los santos y a los demonios. A los que son un poco de las dos cosas. A los que no vinieron y a los que ya no están. A los que me miran sin que yo lo sepa. A los que me espían. A los que no saben que existo. A los que piensan como yo y a los que no.  A los que piensan distinto y no me lo dicen. A Los que no tienen ganas de festejar pero lo disimulan. A los que no tienen ganas de festejar y no festejan. A los que quieren juntarse con la familia y no pueden. A los que pueden juntarse con la familia y no quieren. A los que prefieren una fiesta de amigos a la familia gigante. A los que se van a dormir. A los que les toca laburar. A los que no tienen nada que hacer.  A los que se quedan solos escuchando la radio o viendo la tele o leyendo una revista.  A todos ellos vayan mis mejores deseos. Feliz año nuevo gente, feliz año nuevo…

Monday, August 13, 2012

OTRA NUEVA LUZ


Hace 4 años en el post UNA NUEVA LUZ hablaba de lo que estaba por venir, ya que iba a ser padre por primera vez. Como le pasa a cualquier padre primerizo, uno se hace preguntas, las arroja hacia adelante y después va y recoge las respuestas. Y sí... uno cambia, se modifican los espacios físicos y los espacios de tiempo. Entiende que esa personita que alguna vez fue un bebé ahora camina por la casa, maneja los artefactos, tiene voz propia, y sobre todo, mucho carácter. ¿Y ahora?

Bueno, estoy a punto de ser padre nuevamente. Ya falta poco, sí, muy poco. Se viene un nuevo querubín y todo lo que alguna vez fue nuevo, volverá a ser nuevo, otra vez.

Lo cierto es que, al menos como hombre, un segundo embarazo se vive de otra manera (siempre y cuando este transite por carriles normales). Estos nueve meses me los tomé con mucho más relajo. Como quien ya conoce el proceso. Porque mientras la panza crece, alrededor tuyo hay otra personita que también crece y te va maravillando día a día. Y lo loco es eso. Uno tiene que dividir un poco el amor, administrarlo, no de un modo matemático, pero sí de un modo instintivo. Va a ser muy loco volver a vivir todo el proceso de nuevo, esto de asistir al parto, cuidarlo, cambiarlo, mimarlo. Y todo bajo la atenta mirada del niño de la casa. 

Lo más interesante es que uno ya sabe de qué viene la mano. lo cual tranquiliza bastante. Porque en el primer embarazo lees mucho, te cuentan cosas, vas a cursos de preparto y todo eso. Después salís a la cancha y vivís tu propia experiencia. Hoy ya sabés qué cosas te sirvieron y cuáles no. El primer hijo encontró a un padre primerizo. El segundo encontrará a un padre un poco más curtido. 

Las preguntas están (siempre están) ¿Cómo será su cara? ¿Cómo será el momento en el que crucemos nuestras miradas por primera vez? ¿En qué se diferenciará y en qué se parecerá a su hermano? ¿Qué cosas tendrá de mí y qué cosas de su madre? ¿Lo tranquilizará mi voz?

Hace tiempo que estamos preparando la casa, su habitación, recibiendo regalitos, sacando la ropa que quedó sin usar del primer embarazo (esto más que nada lo hace mi mujer, lo admito, estoy un poco vago para estas cosas). Es decir, es un volver a empezar, un volver a empezar que uno eligió, un volver a empezar por un lado y un seguir educando por el otro, dos caminos paralelos en el bosque...

Imágenes: caminar por la calle con uno en cada mano. Fotos familiares donde a partir de ahora seremos 4. Alegrías y reniegos por partida doble. La puerta de los aparadores atadas con una cuerda. Papá, mi hermano me pegó. Papá qué nos trajiste? Papá, nos llevás al cine? papá, hoy no vas a ver el partido...

Otra luz se aproxima a nuestro pequeño planeta. Se mueve dentro de la panza. Viene a un mundo totalmente distinto del que lo cobijó durante todo este tiempo.

Y yo estoy a full.

Hace 4 años MADREAVENOCHE ni siquiera estaba en mis planes. Hace 4 años ni me imaginaba que iba a estar haciendo podcast radiales. Hace 4 años ni siquiera pensaba en qué iba a ser de mí luego de 4 años. Y en el medio pasaron muchas cosas. Mayormente buenas. Lo que sí, estoy menos paciente y más confrontativo. Porque ser padre te transforma en todos los aspectos, y por más que sea algo maravilloso también tiene sus partes difíciles. Pero hay cosas que para mí son fundamentales e impagables. Ver a tu hijo comer lo que le cocinaste, por ejemplo. O hacerlo dormir en tus brazos. Te sentís de un modo increíble, porque ese pequeño ser que es tu hijo te encomendó la tarea de que lo cobijes y veles por su sueño. Hay muchas cosas más, por supuesto, pero en este momento son las que se me vienen a la cabeza.

Lo cierto es que este tipo de 38 años va a ser padre nuevamente. Y andá a saber como termino, no? Andá a saber cada cuánto voy a actualizar este blog...

Wednesday, August 01, 2012

ALBAÑILES EN CASA


Tener albañiles trabajando en la casa no es algo que le guste a todo el mundo (aunque los hay, no lo niego). Incomoda pero es necesario.

Son varios los motivos por los que podés necesitar un albañil en una casa en la que ya estás viviendo. La más popular es la reforma, y la otra llamarlo para que continúe con una obra que tuviste que parar por distintos motivos.

Que haya un albañil trabajando en tu casa es sinónimo de polvillo en el aire. Cemento, arena, cal, cigarrillos, una radio portátil… En cierto modo tenés que convivir (de acuerdo a la magnitud de la obra) durante unos cuantos días… la mayor parte del día. El consuelo principal, si es que es una reforma que decidiste encarar, es pensar en el final de la obra, en cómo va a quedar todo. Es como visualizar una imagen hermosa durante la meditación. Cuando ves la casa hecha un kilombo tenés que cerrar los ojos e imaginar cómo se verá todo una vez que se terminen los trabajos.

Además, en esos días se altera la rutina y la distribución de las cosas en la casa. Los muebles se tapan con bosas para que no se llenen de mugre, y no hablemos de los pisos… ¿cuántas veces habrá que trapearlos para que queden como antes? Y encima las partículas de cemento y arena que se te pegan a la suela y se depositan en cualquier lugar de la casa al que vayas.


Además está lo otro: la convivencia amable. ¿Le sirvo algo fresco? ¿Un café? ¿Té? ¿Mate? ¿Pasar al baño? Sí, como no, pase. Y la situación se agrava cuando hay chicos, porque los chicos son energía incontenible y necesitan movimiento ilimitado. No, para allá no podés ir, está el hombre trabajando. ¡Vení para acá! ¡Te dije que no caminés por ahí que me ensuciás todo! No, no te puedo llevar, me tengo que quedar acá por si precisa algo, además, nos es que uno desconfíe, pero tampoco puedo ir así como así y dejarlo solo. Qué suerte tiene tu papá que por lo menos se va a trabajar.   

Cuando los albañiles trabajan se da un acuerdo tácito, de esos que se suscriben sin hablar ni firmar nada. El tipo quiere terminar rápido para que le rinda más la plata que te cobra, y vos no ves la hora de que termine así volvés a tu rutina.

Es decir, hay que convivir porque no queda otra ni para él ni para vos, es sólo por unos días. Él es el que manda, el que determina cuando y como te va a hacer el trabajo, en cuanto tiempo lo va a terminar, a qué hora te tenés que levantar para abrirle la puerta, si va a hacer buen uso de los materiales, si va a buscar un corralón que tenga buenos precios o el que le queda más cerca. Y tratá de no discutir ni nada, andá a saber si dentro de unos meses no se te cae un pedazo de revoque en la cabeza.

En resumen, cuando se llama a un albañil para hacer un trabajo en una casa en la que ya estás viviendo, por más que seas el que paga, no significa que seas el que manda. Los albañiles instalan por unos días su manera de trabajar y de vivir en el centro mismo de tu hogar. Te guste o no, observan tu rutina y tu manera de vivir como quizá ninguno de tus familiares más cercanos.

Construir y reformar es por momentos un poco eso, someterte durante un lapso de tiempo a una situación necesaria pero a la vez  incómoda y estresante.

Ahora sí, ya se fueron, voy a pasar la aspiradora, después HECHO EN EL BALDE, y andá a saber cuándo carajo vamos a terminar de sacar esta mugre para que todo quede como lo soñamos… 

Friday, July 20, 2012

DÍA DEL AMIGO Y LA PUTA MADRE...



Día del amigo otra vez. ¿Qué onda? ¿Cómo viene el asunto? ¿Vas a vivirlo de otra manera dado que la fecha cae en el día más esperado de la semana?  ¿Lo vas a celebrar? ¿Cuántos son los que se juntan? ¿Van a subir las fotos al Facebook? ¿Dónde lo hacen? ¿En casa o afuera? ¿Quién se encarga de la comida? ¿Y la bebida? Día del amigo otra vez.

Che, ¿nos juntamos?  

No, es un quilombo, va a estar lleno de gente por todos lados. Juntémonos otro día,  más tranquilos, ¿no te parece?

Hola, ¿nos juntamos? No puedo che, me gustaría pero se me complica…

Me gustaría pero justo me toca laburar ¿y el sábado?

Ups!, cagamos, nos agarró el “viejazo”

Por lo pronto apenas despierte pondré el consabido mensaje en el muro de Facebook.

“¡FELIZ DÍA DEL AMIGO PARA TODOS!”

Listo, a esperar una buena cantidad de

O los GRACIAS IGUALMENTE!!! Y todo eso. Listo, ya está, ya lo celebré.

¿Qué es un amigo? Sí, está bien, no me vengan con todas esas tarjetitas de mierda en donde dice que un amigo es una rayo de luz en la oscuridad ni nada de eso. Tampoco me salgan con algo de Narosky. Y menos que menos con la canción de los ENANITOS VERDES. A ver, explíquenme, ¿qué es un amigo? ¿A quién puedo considerar mi amigo? Ah bueno, sino lo sabés vos querido… vos que ya andás cerca de los 40….

Bueno, tenés razón, a lo mejor tendría que hacer la prueba… (juro no citar a Ray loriga)

Pareciera que hay un momento de la vida que es exclusivo para hacer amigos. Podríamos decir que va desde que tenemos conciencia hasta más o menos los 20 años.  Cuando compartís cosas todos los días, no tenés compromisos laborales ni responsabilidades importantes. Cuando tenés tiempo de tener amigos. Porque después cada uno debe tomar un camino (más allá de que algunos lo sigan haciendo juntos), le conoce la cara a Dios, forma una familia y construye una casa.

La amistad deja de ser cosa de todos los días. Tampoco pareciera que necesites que así sea.  Es como en las parejas, las amistades tienen un momento de esos en los que andás culo y calzón, hay cercanía, cosas buenas, ciertos roces, pasa el tiempo y queda un lazo irrompible, los recuerdos de los buenos momentos que por siempre te unirán a esa persona, más allá de las idas y venidas que puedan tener. No digo que de grande no puedas hacer amigos, ¡obvio que se puede! Pasa que es otra cosa, porque uno anda con sus mambos también. Hay que cuidar de lo que se ha construido y pelearle al viento todos los días.  Las amistades que hacemos de adultos son de otro tipo. Son amistades a las que por ahí les falta el roce del potrero, los quilombos en la escuela, la joda todos los fines de semana… Por ahí son más curtidas en borracheras, y en “`¿qué cagada te mandaste?, tapemos el agujero, yo te ayudo”.

¿En qué amigos estás pensando hoy?

Las amistades… algunas se pierden, se las lleva el río, el mismo río que después trae otras.

Amigos son los del Facebook che, podríamos decir. Los amiguitos electrónicos que están ahí cada día para leer y comentar las pelotudeces que ponés en el muro. No los tenes al lado tuyo para tomar una cerveza, pero están ahí.  Como buenos puercoespines, diría Schopenhauer. ¡Vamos, a ver quien tiene las pelotas para comprar una tarjeta y mandarla por correo postal!

Puta. Pienso en los grupos de amigos que hay en los textos de Sacheri. En quilombos de chicos, en quilombos de grandes. O en la barra de amigos de la esquina. En el programa AMIGOS SON LOS AMIGOS, con Carlos Andrés Calvo y Pablo Rago. En los amigos que crecían juntos en la película LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO de Enrique Carreras, con Palito Ortega y los inolvidables Javier Portales y Juan Carlos Altavista.  O la eterna amistad de José Olaya con  Julius Lazlo en VIENTOS DE AGUA. Esas imágenes de la amistad que nos venden (que además son reales) pero que a su vez nos angustia porque nos hubiera gustado vivir esa clase de amistades de película.  Y además, los códigos, novia del amigo no se mira ni se toca, ex novia tampoco, defenderlo ante los demás aunque no tenga razón, mentir para cubrirlo porque sino la mujer lo mata, cagarlo a pedos si es necesario, darle esos cachetazos que a veces nos tiene que dar él cuando andamos desorientados y no podemos reaccionar.  En FIN, AMIGOS…

(“Cambio al mejor de mis amigos por media novia” Dijo Dolina en TVR)

Tengo que confesarlo, no soy de esa clase de amigos. No soy un buen amigo. Y me refiero a ser ese típico amigo de fierro, esa clase de amigos que es capaz de emborracharse con vos aún sabiendo que cuando llegue a casa voy a tener problemas. Bueno, por algo nunca me he procurado amigos problemáticos. He llevado a cabo un interesante criterio de selección. No me gusta mucho meterme en cierta clase de líos. Claro, así cualquiera ¿no? Amigos somos todos.  Pero para ser un amigo como los de las películas hay que tener pelotas.

Pero bueno, como sea,  tengo amigos. Con algunos tengo contacto permanente, con otros muy poco.  Hay otros de los cuales no tengo noticias hace rato. Incluso mi hijo va al jardín con el hijo de uno de mis amigos. La adolescencia es la etapa que mas amigos me ha brindado. Amigos y amigas… Sí, amigas también tengo, soy de los que creen  en la amistad entre en el hombre y la mujer, aunque algunos lo consideren peligroso.

Y ahora ya de adulto, la música y la rutina laboral me han brindado nuevos amigos.  Y más allá de las amistades, me gusta mucho conocer gente  valiosa. Admirar sus virtudes y no perder contacto con ellas.

Quisiera ser mejor amigo de lo que soy. Pero como dije antes, para ser esa clase de amigo hay que tener pelotas y brindarse. Y para ser sincero, personas así hay muy pocas.

Pero bueno, para los excelentes, los buenos, los mas o menos.

Para los egoístas, egotistas e individualistas.

Para los garcas esos a los que más allá de todo uno no puede dejar de querer, los que te dejan pagando, los que te dicen que sí pero después te dicen que no, los que amagan y se quedan en eso.

Para  los que han compartido conmigo buenos y malos momentos,  los que se bancaron mi estupidez y mis delirios Morrisonianos, los que alguna vez llamaron para decir “¿cómo estás? Tanto tiempo sin noticias tuyas”, los que nunca faltan cuando tocamos con la banda, los que me siguen leyendo, los que no leen lo que escribo pero igual me quieren…

A todos ellos, quiero decirles gracias por todo y feliz día del amigo.

¡SÍ! ¡FELIZ DÍA DEL AMIGO! Y LA PUTA MADRE... 

Wednesday, July 18, 2012

CONEXIÓN



La cabeza hierve a mil por hora. No hago más que recordar a aquel poeta que escribió "voy a correr la ventana de lugar, entra demasiada ciudad". Es extraño pero a veces la realidad cotidiana, esa que nos va puliendo la cabeza y llevándonos a un estado de mal dormir, se mete por todos lados y no hay manera de escaparse. La hiperconexión en la que vivimos nos vuelve un tanto adictos y ahí estamos, como en el vídeo de DO THE EVOLUTION de los PEARL JAM. Es tremenda la imagen de las computadoras insertando cables en la cabeza. Es díficil escapar de la matrix o del punto de engorde popularizado por Douglas Coupland. Uno prende la radio o la TV y por momentos se siente como un chico en el medio de un matrimonio que se lleva a las patadas, con lluvia de acusaciones y poca disponibilidad. Y lo peor es que es contagioso. Por momentos entiendo por completo a esa gente que se arma colonias en las sierras de Córdoba, inmersos en una total desconexión, nadando en una vida bucólica y natural, en comunidades sin fines de lucro.  Hay que tener pelotas para tomar esa clase de decisiones. Para cortar de lleno con los cables y vivir de la tierra. 

Se puede elegir no mirar. Y a veces se logra. Pero hay momentos en los que es díficil evadirse. Y ahí estamos, discutiendo puntos de vista y fijando posiciones que no arreglan nada.


¿Y ahora?

¿Adónde vamos desde acá?

Tuesday, May 29, 2012

DÍAS DE NO-SOL



11 días sin sol. Ni siquiera lluvia, es decir, lo que se conoce como lluvia en sí. No cuento las garúas que hubo en el medio, ese aire de agua que al atravesarlo  nos hace sentir como si camináramos en medio de una gran nebulización.

Nebulización para todos (inevitable pensarlo).

Pero el sol no asoma ni a palos. Tampoco hay viento. Entonces las nubes no se corren, al contrario, se estacionan sobre nuestras cabezas, como si fuéramos una especie de parador en un largo viaje que a su vez amerita, por lo visto, un largo descanso.

Pasa que tantos días de cielo gris te cambian la cabeza, el ánimo, la salud, las ganas de esto o aquello…  Y además la humedad. Todos los días. Mocos, gargantas inflamadas, fiebre. Incluso no sé qué ropa ponerme. Me siento extraño si tengo un buzo frisado arriba de una remera pero a mi alrededor un 80 por ciento anda en mangas cortas, pero después pasa uno con una campera, y otro con un buzo frizado y entonces llego a dos conclusiones: los que estamos abrigados andamos con diversos síntomas gripales o andamos todos confundidos en cuanto a sentir el clima. Y además la ropa que no seca. Un tender repleto junto al calefactor. Otro al lado del horno. Piso que se lava y no se seca. Y muchas otras cosas que no se secan. Agua que no fenece ni se escurre. Agua que no quiere volver al cielo.

Tantos días de nubes se sienten como si una especie de reina Victoria nos hubiera echado sus largas faldas encima. A veces imagino que somos hormigas y que alguien de afuera tapó el agujero del hormiguero. Sonará trillado, pero quiero ver el sol, el puto sol que no tiene la culpa. Porque siempre está. Y no es ninguna novedad que algo se interponga entre nosotros y lo que deseamos. No podemos hacer nada. Sólo seguir con lo nuestro y esperar a que pase.  Demasiado Londres en Buenos Aires.  Sí, de vez cuando hay agujeritos y se filtran unos rayos. Pero enseguida cae el impermeabilizador y tapa la abertura con brea.

¿Qué haremos cuándo se vayan las nubes?

¿Ya pensaste en lo primero que vas a hacer cuando haya sol?

Todavía no.

Siempre lo mismo, primero que haya y después veo. Cero previsión. Cero ansiedad.

Por ahora me sigo preguntando qué cosas estarán ocurriendo  en el espacio que hay entre el sol y las nubes de la misma manera que un adicto a facebook se pregunta cuántos comentarios y mensajes privados le habrán llegado cada vez que no puede estar conectado.

Haciendo un paralelismo creo que los dos descubriremos tanto cuando se vayan las nubes como cuando nos conectemos a la  red, que sólo nos estábamos perdiendo de vivir lo mismo de siempre, lo común que pasó a ser extraordinario gracias a la ausencia.

Salió el sol.

Hora de tender los calzoncillos en el patio. 

Monday, May 21, 2012

EL 38




38 es el calibre clásico de un Smith & Wesson. 38 es el número atómico del estroncio y en el número 38 de la calle Londres, en la capital de Chile, se ubica un edificio siniestro.

La respuesta 38 de un tarot electrónico me dice que la vida no me va a dar más pistas, que esto es lo que hay y que en mis manos está la decisión. 

En la cábala el numero 38 está entre los que representan las influencias kármicas y tiene el mismo significado que el 11 y el 29, es decir, por el lado del 11 un león con bozal (puño apretado) y por el lado del 29 la gracia bajo presión, quizá el karma más pesado de todos, ya que pone a prueba la fortaleza espiritual de la persona en cuestión.

En la quiniela el 38 significa el aceite. 

El aceite me sugiere fritura. Me sugiere algo poco proclive a mezclarse y fundirse. Me sugiere aderezo para ensalada. Y me sugiere la expresión “primera prensada en frío”.

Si sueño que estoy inmovilizado y tengo duras las piernas tengo que jugar el 38. También es el número del estudiante universitario que nunca se recibe.

En la numerología el 38 se relaciona con el número 2, que sirve de equilibrio entre fuerzas opuestas, un árbitro natural y pacificador.

El 38 es el título  e una canción de Divididos, y de una banda llamada La piel de judas.

En la india hay un hombre que acaba de cumplir 38 años sin bañarse.

Según un estudio reciente el 38% de los empleados en México se reportan enfermos a su trabajo cuando en realidad no lo están.

En el kilómetro 38 de la ruta 3 hay un barrio que se llama la esperanza y el 38% de los diagnósticos de Alzheimer en personas mayores son erróneos.

Mi abuela jugó a la quiniela el 38, el 37 y el 83. Los que se cumplen, los que se dejan y los que se cumplen al revés.

Se supone que al cumplir 38 años estoy transitando por la llamada “edad media de la vida”, mejor conocida como la crisis de los 40. Se supone, aunque por ahora ni noticias.

Lo cierto es que el sábado, día en que cumplí años, recibí muchísimos saludos vía facebook y hasta una mail del banco Santander.

Pero ¿Cómo me siento al cumplir 38 años? La verdad que es como si no hubiera cumplido. Es decir, a partir de ahora tendré que decir que tengo 38 cada vez que me pregunten la edad. No es un número muy significativo. Son más importantes los que terminan en cero, porque de alguna manera determinan un fin y un comienzo al mismo tiempo. En una década se puede hacer un balance más interesante que en un año.

Al igual que el año pasado es como que no siento obligación de ponerme a hacer balances y todo eso. Ni siquiera de preguntarme ¿qué hice de mi vida en estos 38 años? En algunas cosas estoy conforme y en otras no. Me gustaría que algunas de las cosas que hago corrieran mejor suerte, pero también es cierto que muchas otras cosas salieron mejor de lo que esperaba.  Cumplir años en mayo es cumplirlos con el año en plena actividad, no es lo mismo que cumplir cerca de las navidades o en pleno receso veraniego, que es cuando por lo general uno baja un poco la velocidad y contempla otras cosas.

Entonces. Tengo 38 años. Peso 72 kilos. Tengo trabajo. Tengo esposa y dos hijos (uno en camino). Tengo casa. Hago música. Escribo y hago radio (todo en plan amateur). Tengo padres. Tengo hermano. Tengo amigos. Hasta ahora no está mal, ¿no? Pero así como se tienen estas cosas, también hay que mantenerlas en equilibrio, y eso en el día a día es un arduo trabajo. A veces la balanza se descompensa un poco, es lógico, el hombre moderno tiene que atender demasiadas cosas. Le pasa a todo el mundo. Pero bueno, acá estamos de nuevo. Ahora con un año más encima. Y quién sabe hasta cuando… 

Thursday, March 08, 2012

ARTEFACTOS



No me arranca la tablet. Prendo. Aparece el pingüino en el vértice superior izquierdo, después dice Android y la pantalla se oscurece. Lo reseteo una y otra vez y vuelve a pasar lo mismo. Me quedo sin lectura. Es lo que tiene la electrónica. Sabemos que tarde o temprano todos los artefactos dejan de funcionar de la misma manera en que tenemos la certeza de que el sol se va a apagar. El asunto es que no sabemos cuándo. En el caso del sol estamos más tranquilos porque sabemos que será dentro de miles de años. Pero en el caso de los aparatos puede que dentro de unos días. Además no sabemos cuándo ni en qué momento, pero es muy probable que sea en un momento en el que los necesitamos. La heladera en verano, el lavarropas en el día de la semana que dedicamos a lavar, el televisor cuando hay algo que nos morimos de ganas de ver, las luces de emergencia cuando se corta la energía, y los e-readers cuando nos disponemos a leer… fuera de casa (como casi siempre) y sin posibilidad de contar con un libro impreso que lo reemplace.

Bueno, los aparatos dejan de funcionar porque los usamos con frecuencia, y si los usamos con frecuencia van padeciendo un desgaste que los va conduciendo a la finitud. Distinto es en aquellos aparatos que casi ni usamos y cuando los vamos a usar nos encontramos con que no funcionan, y cuando lo llevamos al técnico este nos dice que la rotura se produjo por el no-uso. O porque se acabó la vida útil de la batería. Y hay fallas que se llevan recuerdos valiosos como cuando se jode una tarjeta de memoria o el rígido de una PC. ¿Y cuándo se corta la energía? Nada nos da un cachetazo tan ontológico como los cortes de luz. Nada nos hace ver cuánto dependemos de la energía como su ausencia. No hay inalámbrico, ni refrigeración, ni tele, ni microondas, ni horno grill, ni pava eléctrica, ni internet, y ni hablar si el celular está con poca carga… Te sentís desconectado, pero desconectado de la red, porque quizá nada sea mejor para conectar con otras personas que la oscuridad, o un e-reader descompuesto…

Y nos acostumbramos tanto a la conexión que cada vez es más difícil andar sueltos, flotar en un mundo de candelabros y fogones. O sembrar nuestra propia lechuga.

Cuando un artefacto deja de funcionar nos pone en un aprieto, una circunstancia con la que no contábamos, y también con un desembolso inesperado de dinero si es que sí o sí queremos volver a contar con él. O a lo sumo lamentar su ausencia unos días, hasta que nos acostumbremos a rallar la zanahoria a mano o hacernos el café con agua de la pava, o a lavar la ropa con tabla de madera y jabón blanco. O a leer el diario, que siempre es más barato que un libro o una revista.

Uno se acostumbra a todo.

Y en toda ausencia siempre conocemos una parte nuestra que desconocíamos.

Ahí va el e-reader a estrolarse contra la pared.

Pobrecito.

Friday, December 23, 2011

HABITUAL MENSAJE NAVIDEÑO



Navidad: a lo largo de tu vida disfrutás algunas y otras las odiás. Digamos que el entusiasmo decae a medida que vas perdiendo la inocencia. Hasta que la recuperás un poco a través de los ojos de tus hijos, o sobrinos, o hijos de tu pareja, o nietos.

Navidad 2011: se supone que no habrá una navidad 2012, no? o es sólo una estrategia de marketing? O en realidad el marketing hizo suya una supuesta predicción Maya en la que no creen ni a palos? No Importa, es Navidad 2011, una más, aunque cada uno sabrá lo que esta navidad tiene de especial en su vida, o quizá no, no siempre la vida tiene cosas extraordinarias. Lo que sí no puedo evitar pensar en la gente a la que le toca brindar en sus puestos de trabajo, cosa que ocurrió siempre, pero bueno, digamos que para algunos capitalistas la Navidad pareciera  ir perdiendo sacralidad al igual que los domingos.

Pero vamos al asunto: todos los años para esta fecha escribo acerca de como la navidad se expresa dentro mío y a la vez aprovecho para desearles una feliz nochebuena a ustedes. Ha habido años en los que había problemas familiares y otros con todo felizmente encaminado, como pasa en todas las familias. Y este año me siento tan bien que no sé qué escribir. Sí, así de simple. Siento como si todo lo que pienso de esta fecha ya lo volqué en palabras otros años y ahora me pasa que no tengo mucho que aportar. Me siento como el comerciante que no se decide por la imagen que acompañará el almanaque 2012 que le obsequiará a sus clientes. Bueno, entonces no escribas nada, poné una tarjeta, feliz navidad y a otra cosa, pienso para mis adentros o supongo que pensarán mis lectores. O hacete el bolú y ya está. Pero no puedo, algo tengo que poner, ya se me hizo costumbre. ¿Qué les puedo contar? Este año la navidad me encuentra muy tranquilo con mi conciencia, muy seguro de lo que hago, y además organizando todo muy tranqui para pasarla en familia. Cenaremos, brindaremos, abriremos regalos, beberemos y después veremos. Lo que sí, no estoy muy empapado de esa cosa que inunda las calles. Hace calor en Buenos Aires, y los arbolitos y Papá Noel son tan invernales que no sé qué pensar.  Y a eso sumémosle mi ateísmo. Como ya escribí otros años, la navidad  son sólo 5 minutos de brindis y besos, pero también un minuto de paz, lo demás es una reunión familiar que por ahí tiene un tezón diferente porque es de noche y no es domingo al mediodía. Quizá también esté un poco desvalorizada porque a la semana es año nuevo, es como que está todo muy junto y esa cercanía de calendario a veces jode bastante, no terminás con una y tenés que empezar con la otra. Pero como es con todo, a algunos les gusta y a otros mejor ni hablemos. Aunque nunca faltan los que después de la navidad en familia se van de viaje y listo, total hoy estamos todos mas comunicados, tecnología a dos manos que no alcanza a suplir la ausencia física pero que a muchos les alcanza. Hola sí, felicidades, pásenla lindo, chau. Por lo demás, que tengan una muy pero muy feliz navidad, y si no es así, si son de los que odian esta clase de fechas y ya no se las aguantan más, les deseo que se les pase lo más rápido posible. En serio, de corazón.  

Tuesday, December 13, 2011

DICIEMBRE


Diciembre es un mes extraño. Uno de esos en los que se terminan muchas cosas. Así como Marzo es la bandera de largada del comienzo de año, diciembre es un paulatino bajar cortinas, cerrar balances, asistir a reuniones, brindar y todo eso. Pensaba en que hace unas semanas me junté con mis ex compañeros de secundaria para despedir el año y que no le dije “que tengas muchas felicidades” a ninguno de ellos. Quizá porque recién era 3 de diciembre y medio que los adornos navideños y los turrones en las góndolas de los supermercados todavía no habían invadido mis sentidos. Pero es un mes en el que lo habitual es que mucha gente se junte con otra gente: compañeros de trabajo, grupo de amigos, compañeros de escuela, o de aventuras,  o de lo que sea, y además la Navidad, y a la semana el año nuevo, y el calor, y la pileta de lona en el jardín o en la terraza, el arranque de la temporada teatral en la costa, el final del ciclo lectivo y de los torneos deportivos, el capítulo final de los programas de TV que pudieron llegar al final de año a salvo de los vaivenes del rating...

Aquí, en Sudamérica, Diciembre es sinónimo de final y eso por momentos molesta. Porque en Diciembre hay personas que comienzan cosas, porque sí, porque las circunstancias así lo quisieron. Cuando va llegando Diciembre uno empieza a entender que se termina el año, y cuando sos adulto eso te rompe un poco las pelotas. ¿Cómo? ¿Ya se fue el año? Solemos pensar aunque para eso falten más de 30 días. Salvo que hayas tenido un año de mierda y no veas la hora que se termine. Porque en Diciembre hay que organizar dónde, cómo, cuándo y con quién nos juntamos. Pensar en lo que vamos a comer, preguntarnos si tenemos ganas y todo eso. Para mucha gente Diciembre es un mes traumático. Porque muchas veces la previa a juntarse supone uno o varios conflictos; incluso podrías elegir no juntarte con nadie y listo, pero ¿cómo se hace si la posibilidad muchas veces está al alcance de la mano? Diciembre es así porque nuestra cultura lo quiso. Ambivalente y neurótico. Algo de lo que cuesta evadirse…


Diciembre como un sinónimo de suspensión, letargo que tiene su pico máximo durante Enero y empieza a declinar hacia mediados de Febrero.

Diciembre, diciembre es el título de un libro que tengo ganas de leer.

Durante algunas noches de diciembre tengo ganas de explotar, dividirme por un segundo en un millón de células y volverme a juntar. Y son esas ganas de omnipresencia absurda la me estanca en ese triste lugar que se llama “no sé lo que quiero, y si lo supiera, y aún así fuera posible, sé que no me sentiría satisfecho”.

37 diciembres en mi haber, con una amnesia total de los primeros 4. Y hay afiches con sonrisas, y copas que chocan, y burbujas… sí, ya sé que se termina el año, pero muchas veces me pregunto cómo me sentiría si el hecho de cambiar el almanaque no fuera un evento tan significativo en esta cultura de consumo. Diciembre arranca con ansiedad pero después jode que se termine. Y así de jodidos somos nosotros, cada vez más viejos y quisquillosos, y a la vez tan encantadores cuando tenemos la copa en la mano y no podemos dejar de sonreír…

Monday, December 05, 2011

¿TINELLI TIENE LA CULPA?



La pregunta es simple: ¿La televisión banaliza el gusto de la gente o el gusto de la gente banaliza a la televisión? En Facebook hay una página que se llama UN LIBRO SE SUICIDA CADA VEZ QUE PONÉS A TINELLI y ya tiene más de 8000 adherentes. La frase es genial pero… ¿Tinelli tiene la culpa? Para empezar, Tinelli no está en horario central, sino que empieza promedio a las 11 de la noche. 30 puntos de rating a esa hora es una marca excelente.  BAILANDO POR UN SUEÑO es uno de esos programas que aunque no lo veas igual te enterás de lo que pasa. Basta hacer un poco de zapping para ver cuántas larvas viven del cotorrerío que deja cada emisión del mismo.

Tinelli contrata personajes conflictivos, estos aceptan y listo. Los roces, las peleas y los agravios es sólo cuestión de tiempo.

¿Y el baile? ¿A quién le importa? El rating responde. Y si hay rating hay dinero. Hasta el propio Tinelli se ve superado por las criaturas que salen de su propia crisálida. Recordemos que varias veces intentó volver al formato de programa cómico de los años 90 pero no funcionó. La gente recuerda esos tiempos con agrado pero a la hora de los bifes no responde.  La audiencia es un poco así. A veces cuesta darse cuenta de que las cosas que vuelven sólo logran desencantarnos. Y la realidad es que el gusto y las preferencias cambian todo el tiempo y hoy, mal que nos pese, todo parece indicar que en cuestiones de TV la gente prefiere el puterío barato. Jode pero es así. El conventillo de BAILANDO POR UN SUEÑO, nos guste o no, refleja una gran parte de lo que somos. Si la gente no se sintiera identificada no respondería. Es así.

Un tipo inteligente como Jorge Lanata dice que le encanta ver a Tinelli porque se la pasa todo el día haciendo laburo intelectual y cuando llega esa hora no quiere pensar en nada, sólo quiere cagarse de risa(Qué imagen bizarra ¿no?). Y ahí está el asunto. ¿Tenés ganas de pensar a esa hora del día? Uno mira esos programas cuando tiene la suerte de estar saturado y al pedo. Generalmente después de almorzar o al final del día. O en un posoperatorio.  Y además del puterío están los culos, los golpes, la falsedad, la hipocresía absoluta, la decadencia de las otrora sex simbol de nuestra sociedad… y lo miramos de la misma manera en que mirábamos una pelea de pibes a la salida del colegio, o como la gente que en el Medioevo iba a ver ejecuciones a la plaza. Es nuestra parte animal e irracional. Si Tinelli no tuviera rating, ya no estaría en el aire. Es simple. Después está la otra discusión: ¿Es cierto lo del rating? A veces pienso que Tinelli más que una preferencia del público es una imposición. A la vez no me cae bien, porque tiene la ideología liberal  y el pragmatismo de los 90. Una época que detesto bastante y de la cual todavía hay dinosaurios dando vuelta. Pero el tipo sabe mucho de mantenerse en la cresta de la ola y da lo que la gente le pide. Antes era Pachu y Pablo, después los 30 segundos de fama, después los 30 segundos de fama kids, y desde hace unos años el “Bailando”. Sabe moverse y no tiene ningún problema en pegar el volantazo cuando haga falta.  Así y todo, el rating del que tanto se habla es sólo una medición tomada en 1300 televisores, ubicados en la provincia de Buenos Aires y Córdoba. Esos 1300 televisores e Ibope parecen ser los que determinan lo que hay que ver. Y además los medios.

Tinelli, Tinelli, Tinelli… además del “Ladran Zancho, señal de que cabalgamos” del eterno Quijote de la Mancha, siempre pienso en esa línea que Oscar Wilde escribió en EL RETRATO DE DORIAN GRAY. Decía algo del tipo: “Hay algo mucho peor que el hecho de que la gente hable de uno, y ese hecho es que no hablen”. Sí, que le peguen palos al BAILANDO, no importa, pero que hablen, que nunca dejen de hablar de eso. Así es la Tele. Y cuando esta clase de basura deje de existir, cuando el único programa cómico que valga la pena ver no sea sólo el de Capussotto, entonces habremos hecho un progreso cultural más que importante. La imagen de apoyar la cabeza en la almohada y reflexionar ya es parte del pasado. Nos dormimos mirando tele en la cama, para no pensar tanto…

Thursday, October 27, 2011

VIERNES Y POCO ESPACIO


El viernes es un día con gente en la calle. Más de la habitual. Y mucha gente es poco espacio. Poco espacio es menos libertad de movimiento. Menos libertad de movimiento es menos expansión y por lo tanto menos satisfacción. Menos satisfacción en medio de mucha gente.

La otra cara es estar solo en casa. Hay más espacio. Más libertad de movimiento. Más tranquilidad si se quiere.

Pero no hay gente.

Tocás el timbre de las otras casas.

No hay nadie.

Si no hay nadie quiere decir que salieron. Si los demás salieron y vos te quedás adentro quiere decir que no estás haciendo todo lo que los demás hacen cuando es viernes. Y si no hacés todo lo que los demás hacen te sentís desconectado. Y si te sentís desconectado comenzás a ser presa de tu propia alienación. Si te alienás te sentís solo. Solo cuando la mayoría procura rodearse de gente. Gente que salió a llenar espacios vacíos porque es viernes. Porque hay sol. Porque es primavera. Pero salís y hay poco espacio. Te sentís condicionado pero te dejás llevar. Tenés poca libertad y la satisfacción es mínima porque estás siguiendo el movimiento de los demás cuando en realidad te gustaría que fuera a la inversa. Pero al menos te sentís conectado al mismo CPU que los demás. Y te ven. Por un instante existís para alguien más que para vos en casa. Casa a la que volverás cuando el día se termine y todos vuelvan a sus casas. Y volverás a sentirte solo. Pero esa soledad será un descanso de estar con gente. Descanso que los demás no tienen, y que más de una vez quisieran tener.

Eso te gusta.

Entonces te vas a dormir tranquilo.

Y soñás con jardines. Y con gente sola en los jardines. Y te alienás dentro de un pijama cuando salís de la ducha y te sacudís las estrellas…

Wednesday, October 05, 2011

EL MATE Y SUS PROBLEMAS DE HIGIENE


Se dice que el mate es la bebida menos higiénica del mundo. Eso de compartir la bombilla -a veces con saliva de desconocidos-, es visto por muchas personas (sobre todo en otros países) como algo horrendo. Pero los turistas vienen y quieren probar. Terminan por entender que un mate no es algo tan personal como un cepillo de dientes.  

Para las demás bebidas hay vasos y tazas. Algo bien individual, bien mío. Es decir, podemos tomar algo juntos sin necesidad de andar compartiendo picos salivados, o hacernos un mate cada uno, para no andar intercambiando.

Pero hay gente que comparte vasos, y hay gente que comparte la botella de cerveza en el kiosco de la esquina. Y toma del pico, así nomás, sin ningún problema. Aunque está el que lo hace porque no le queda más remedio. Porque negarse a hacerlo queda mal. Porque en ciertos casos la negación puede ser vista como un desprecio, y lo que vuelve es una sarta de improperios que a uno lo convierten en la oveja negra del rebaño, en el bicho raro, el “finoli” del grupo, el “careta”, el “Micky Vainilla” por antonomasia. Y ni hablar de los que comparten cigarrillos…

El tema parece ser lo que hay en la saliva del otro. Saliva que proviene de su boca. Una boca que puede albergar bacterias y microbios que podrían enfermarnos. Como si dentro de la boca del otro hubiera (quizá lo haya) un bolo lleno de gérmenes dispuestos a acabar con nosotros. Pero no pensamos eso cuando besamos la boca de alguien desconocido. Gente que se conoce una noche en algún lugar y que no sólo se besa, sino que hasta intercambia fluidos corporales en una cama. Y los cuerpos se llenan de saliva… Hombres con mujeres. Hombres con hombres. Mujeres con mujeres. Lenguas salivosas dentro de otras bocas con lenguas salivosas. Y no hablemos del beso negro. O de una felatio. Pero compartir una bombilla no es besar al otro en la boca. Con cierta ironía podría decirse que el mate es más higiénico.

Pienso en los jugadores de fútbol que se la pasan salivando el campo de juego, césped sobre el cual se arrastran y caen otros jugadores transpirados.

Lindo, ¿no?

 El tema parece ser que si compartís la bombilla como mínimo te podés llegar a resfriar (lo cual es cierto). Pero pensá que a la persona que besaste anoche tal vez estaba enferma y no lo sabías. ¿Son mucha las enfermedades que transmite la saliva? No tengo idea, al menos en google no aparece gran cosa.

¿Qué te produce la saliva del otro? ¿Qué le ocurre al otro con lo que excretamos? ¿Todo lo que excretamos es desperdicio? Orín, mocos, saliva, materia fecal, semen, sudor, sangre, lágrimas… Viendo la lista podría decirse que sí, que el cuerpo expulsa lo que le sobra. Aunque el tema de la saliva depende mucho de quién venga. Una cosa es la saliva de tu mujer o de tus hijos. Otra cosa es la saliva de tus padres. O tu saliva para tus hijos. Y otra cosa es la saliva de alguien que no es de tu círculo íntimo. Pareciera un elemento desconocido y peligroso. Y pensar que a los chicos no les importa en absoluto, al menos hasta que la moral y la razón se apodera de ellos y los culturiza de un modo católico y occidental.

En la secundaria teníamos un compañero que en el recreo se compraba un alfajor Guaymallén, y para que nadie le pidiera un pedacito apenas lo abría le pasaba la lengua por todo el dulce de leche que sobresalía en la unión entre las dos capas del alfajor. Un asco. Generaba en el otro una sensación fea que le ayudaba a defender su golosina del hambre depredador de los demás. La artimaña funcionaba a la perfección. Nadie se animaba a darle bocado a semejante cosa.

Pero volviendo al mate ¿es demasiado antihigiénico? ¿Es para tanto?

¿A quién le convidarías el chupetín que tenés en la boca? ¿Con quién compartirías un helado? ¿La saliva de la persona que besás por primera vez no es la saliva de alguien desconocido? Las personas tenemos esas vueltas. El mate es antihigiénico pero un beso parece que no. A la bombilla del mate no se le pasa la lengua. Basta con apoyar los labios. Labios que en general están secos. Muchos toman el hecho de compartir una botella con el otro (tomando del pico) como una señal de amistad. Comparto mi saliva con vos en señal de aprecio. Hay gente a la que estas cosas no le importan en absoluto. De algo hay que morir, dicen como si fueran volatineros desafiando a la muerte. Y otros son más obsesivos y puntillosos. Se lavan las manos y se secan con papel, cierran la canilla con el codo, después hacen lo mismo para abrir el picaporte y salir al patio de comidas del shopping. Y están los que suben con guantes de lana al colectivo para no tener contacto con el pasamanos. Y no nos olvidemos de los que llevan el alcohol en gel en el bolsillo del saco o en la cartera. Y menos que menos del barbijo de Michael Jackson. Hay de todo. No olvidemos el vino en tetra-brik o la botella de gaseosa que se corta al medio para hacer una jarra loca de la cual toman varias bocas. Se supone que chupar no es lo mismo que sorber. Los besos en la mejilla son sólo un choque de cachetes.

Aunque aquí, en esta era post gripe A, lo que parece primar es la desconfianza. Andá a saber dónde metió la boca el otro. Y después llegás a casa y te dejás lamber la cara por tu perro, que andá saber si antes de que llegaras no se estaba pasando la lengua por las bolas. Pero bueno, son las bolas de tu perro, que puede que estén más limpias que la boca de ese extraño que te convidó un mate y que luego de tomarlo para no quedar mal te fuiste a enjuagar la boca.

Somos raras las personas. Las chanchadas se hacen en casa, podría ser la conclusión a la cual llegar luego de todo este quilombo que empezó con un mate, o mejor dicho, en la punta de una bombilla.

Monday, September 26, 2011

ACTIVIDAD PARANORMAL DEL TERCER MUNDO


Me quedé dormido. Había puesto el despertador a las 04:40 pero todo lo que recuerdo es que mi mujer me despertó a las 06. Miré el celular. La alarma estaba puesta pero no había sonado. No entendí. Tampoco tenía mucho tiempo para hacerlo. ¿Apagué la alarma y la volví a conectar en un estado de atroz somnolencia? Estaría bueno tener una cámara de seguridad y chequear lo que pasó, como en la película ACTIVIDAD PARANORMAL. Tal vez empecé a sufrir sonambulismo, vaya uno a saber. Revisé la alarma en el transcurso de la mañana y funciona perfecto. Y entonces uno se queda con la idea de que estas cosas a veces fallan aunque no hayan sido hechas para fallar. Y es más que seguro que en el plano cuántico de la existencia debe de haber una explicación lógica a este asunto. Pero mejor esperar que no se repita. Mejor pensar en que estaba tan dormido que lo apagué, lo volví a prender y no me di cuenta. Es más probable la falla humana, siempre. 


Lo cierto es que dormí un poco más y me siento mejor. El tráfico a las 6 de la mañana no estaba tan cargado como pensé que iba a estarlo. Eso me lleva a pensar que estaría bueno entrar a trabajar a las 7 en vez de a las 6. Hay una sutil diferencia en cuanto a la calidad del sueño. Un cuerpo que se siente mejor y una mente un poco más clara. Un detalle que podría marcar una gran diferencia. Una mejor lucidez a la hora de encarar los problemas. Al menos es lo que me pasa a mí. Aunque no puedo evitar pensar que si esto sucediera puede que la costumbre adormezca los sentidos y al final termine pensando que en vez de a las 07 sería mejor entrar a las 08 y así hasta en lo sucesivo querer entrar a trabajar a las 11 de la mañana. Y entonces el mundo que no me entiende. Capitalismo de mierda que basa su riqueza en la plusvalía, quiero mas respeto por las leyes laborales, a ver si el sindicato se pone las pilas, patada en el orto y a recorrer agencias de empleo haciendo fila con gente que tiene al CHE tatuado en el brazo izquierdo. Las 6 de la mañana no es un mal horario ¿no?, voy pensando mientras saludo a mis compañeros de trabajo y me dispongo a calzarme el uniforme.

Tuesday, August 16, 2011

EL TIPO "MAL LLEVADO"


El “mal llevado” es una figura un tanto común en los ambientes laborales, lugares donde convivís con personas que por lo general no elegís. El “mal llevado” se caracteriza por ser alguien con reacciones airadas e impredecibles ante situaciones por las cuales una persona “normal” o integrada al ámbito en el que se desenvuelve ni siquiera movería las cejas.

Con las personas “mal llevadas” hay que tener mucho cuidado en cuanto a bromas u opiniones que puedan llegar a emitirse sin un previo análisis. Al menos los que yo conozco son muy trabajadores. No tienen empacho en arremangarse y mover los brazos en situaciones que así lo requieren. Se destacan por poner demasiado empecinamiento en la tarea que llevan a cabo y por tomar sus responsabilidades con un tezón un tanto elevado, demasiado elevado para mi gusto. Pero cuidado con las bromas típicas de cada día y las opiniones… ¡Cuidado! Porque ante un acento mal colocado o un adjetivo fuera de lugar… ¡Tormenta! ¡Crash! ¡Boom! ¡Bang! Otra que las piñas de Batman y Robin.

Por lo general, cuando uno va entrando en confianza con sus compañeros de trabajo, suele hacer comentarios un tanto jocosos como para romper el hielo y descomprimir. Es parte de la convivencia. Por ejemplo, según tus compañeros, cuando estás en el trabajo, en tu casa hay un tipo enpomándose a tu mujer, en tu propia cama, bebiéndose el Old Smugler que compraste en el supermercado y fumando tus propios cigarrillos. Cuando no te salen las cosas es muy probable que le adjudiquen eso a la falta de sexo. Si te quedás a hacer horas extras no sos un tipo que quiere juntarse unos mangos para terminar la casa, sino un caradura que se queda a robar, lo que se dice, un forro. Y no hablemos de cuando se te empieza a caer el pelo o asomar la panza. Y no nos olvidemos de las infaltables cargadas futboleras ni de los apodos, que por lo general se destacan por ser despectivos y no un adjetivo que resalte alguna virtud.

Pero ojo con tender alguno de estos puentes comunicacionales hacia algún “mal llevado” porque te podés amargar no sólo el día, sino también la semana. Porque hay momentos en que el mal llevado entra en confianza y abre la puerta. Y cuenta cosas. A veces demasiadas cosas. Te hace sentir un confidente. Y hasta te hace chistes. Porque sí, porque ese día está de buen humor. Pero cuando uno cuenta el otro le hace una especie de feed back. Y eso “el mal llevado” no se lo banca. Y al tener un humor inestable, se enoja por cosas que por lo general nadie se enoja, y te trata como si fueras un desconocido, se pierde, se pone ciego…

Ahora, ¿por qué se conoce a esta clase de individuo como “mal llevado”? Si nos ponemos a analizar, un “mal llevado” no es lo mismo que un “mal nacido”. Sino que es alguien al que no supieron criar, ni acompañar, ni encarrilar. No sé si decir “mal llevado” es lo mismo que decir “mal tratado”. Me suena más a persona a la que no le supieron señalar el camino, a la que no supieron “llevar”. Pero un “mal llevado“ piensa todo lo contrario. Porque a su juicio muy raras veces se equivoca, sabe muy bien lo que quiere y cómo tiene que hacer para obtenerlo. Es una especie de genio incomprendido. Si Nietzche se levantara de la tumba y tuviera la posibilidad de conversar con alguno, llegaría a la conclusión de que el superhombre del cual hablaba Zarathustra es una realidad y está aquí con nosotros. Que lo que él con tanto trabajo soñó a fines del siglo XIX ya es parte de la vida cotidiana. Sí, el hombre ya no mira hacia el cielo, sino en dirección a sus pies, y nosotros, los mediocres, somos hormigas alrededor de sus zapatos. Y encima no sabemos apreciarlo y le ponemos una etiqueta peyorativa al decirle “mal llevado”.

Cuando un murciélago duerme cabeza abajo bien podría decirnos, tal cual escribió Luca Prodan, “yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos”. Creo que es una buena manera de entender la clase de visión del mundo que tiene un “mal llevado”. Es una pieza que no termina de encajar en el puzzle porque tiene los bordes limados. Es un “jodan ustedes, pero conmigo ni se atrevan”. Un “no me vengas a enseñar a mí” y un “no aprendí porque me explicaron mal”. Es difícil convivir con esta clase de persona, porque hay que estar midiendo lo que se dice, y cuando hay que estar midiendo todo el tiempo uno no termina de acomodarse, y si uno no se siente cómodo no puede ser quién en verdad es. Pero bueno, uno no elige con quién trabajar, es así, y los “mal llevados” a veces son una plaga digna de exterminio. Así que si llegás a un lugar y te dicen “cuidado con aquél que es un mal llevado”, ya sabés como es la cosa: buenos días, buenas tardes y si te he visto no me acuerdo.

Thursday, August 11, 2011

¿CUÁNTO PAGÁS PARA VER UN SHOW?


El otro día se me dio por chequear el precio de las localidades para ver a Pearl Jam en el estadio Ciudad de la Plata y me quedé pasmado. Básicamente hay que oblar $ 500 argentinos (unos 120 dólares) tanto para el campo como para la platea (salvo que vayas atrás de todo y te sale $250). Cuando Pearl Jam vino a la argentina en el 2005 los tickets salían unos 20 dólares para campo. ¿Entonces? Este es sólo un pequeño ejemplo de lo que sale ver shows internacionales en Sudamérica desde hace ya unos cuantos años. De hecho basta meterse en los foros chilenos y ver las quejas por el exorbitante precio para ver a Paul Mc Cartney, incluso ya tienen el cartel de las entradas mas caras de la historia chilena. Para los trasandinos era más económico presenciar el show en argentina. Y eso que en argentina… Según la revista Noticias Sir Paul cobró 3 millones de dólares por los dos shows en estas pampas. Hasta ahí todo bien. El tipo vale lo que cobra. Pero por los dos shows se recaudaron ¡34 millones de dólares! Piensen un poco. 3 palos para Paul, gastos de hotel, impuestos, alquiler de estadio y bla bla bla ¿cuánto puede haberse gastado? ¿3 millones más? ¡Negoción! Otro ejemplo: ver a U2 en Sudamérica costó un 26% más que en USA. Y no hablemos de Miley Cirus o Justin Bieber (240 dólares). Y a eso sumémosle que conseguir entradas no es fácil. Desde que está Ticketek se agotan en menos de un día. Así, de repente. Y a los pocos minutos ya se están revendiendo por Mercado Libre. Y además hay que pagar el service charge. ¿Quién fija el precio de los tickets? ¿El artista o el empresario que lo trae? Cuando en el 2005 Lenny Kravitz llegó a la Argentina había que pagar por una silla cerca del escenario unos 170 dólares (moneda más moneda menos) lo que para ese momento era algo exorbitante (incluso lo sigue siendo). Pero los tickets se agotaron. Y después ya no hubo vuelta atrás. Si la gente lo paga… En los 90 el que se encargaba de los shows internacionales era el por entonces empresario Daniel Grinbank. No había psicosis ni miedo a que se agotaran las entradas (salvo en la primer visita de los Stones). Ibas a cualquier Musimundo y la sacabas tranquilo. Sin cargo adicional por servicio. Si no te alcanzaba para una platea sacabas campo y listo. Después llegaron Ticketek, top show y toda esa caterva de monopolios y entonces hay que pagar un 10 % del valor del ticket (la comodidad de adquirirlo por teléfono o internet) y encima ir a retirarlo a la loma del orto porque si te lo mandan a tu casa te arrancan la cabeza. Y ahora inventaron el campo Vip, que pasó de ser un corralito delante del escenario a un corralón que ocupa casi la mitad del campo de juego.

A veces pienso que estamos pagando el precio de la piratería y la caída en la venta de CDs. Vendo menos discos pero te cobro la entrada más cara y algo recupero. Ya que hoy por hoy los shows en vivo son el ingreso más genuino que tiene el artista. Es una idea mía, qué se yo, teoría conspirativa que le dicen. Lo otro que pienso es en el abuso de los tipos que organizan los shows. Salvo que los precios los fije el artista, cosa que en la mayoría de los casos no lo creo posible. Está bien, un show en vivo no es un artículo de primera necesidad, uno puede elegir consumir o no, pero cuando fuiste partícipe de los shows internacionales que vinieron a la argentina en los 90 y pagabas precios razonables, no tenías que dormir en la calle para conseguir un ticket, ni pagabas service charge, ni te sentías forreado por un monopolio de venta de tickets, cuando fuiste parte de eso y ves lo que hacen ahora, la verdad que te da por las pelotas. Porque si querés ver a Mc Cartney o a U2 o a Madonna (por tan sólo citar algo) tenés que pagar lo que se les canta a ellos porque sí, porque son un monopolio. Y pagás más de $1000 ($240 dólares) porque no te queda otra. Y te consolás pensando que uno labura no sólo para vivir sino para darse un gusto de vez en cuando. En fin, como dije antes, un show no es un artículo de primera necesidad. Pero jode ver que en tan sólo una década, ver un show pasó a ser un lujo. En Marzo de 2012 viene Roger Waters. Y ya empezó la psicosis.

Lo otro que cabría pensar es que gracias a los monopolios de venta se pueden comprar tickets desde cualquier lugar del país. Es decir, más gente. Pero sigo sin entender lo de la reventa por Mercado Libre el mismo día en que los boletos salen al público...

Bueno, sí, lo entiendo, pero mejor no opino...

Lo que estaría bueno es que alguien explique el por qué...


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