
Descargar CORTINAS DE BAÑO PRIMERA PARTE:
IDEAS - CRITICAS DE BUENA LECHE - DELIRIOS Y OTRAS YERBAS NO TÓXICAS (TODO DENTRO DE UN MARCO LITERARIO)









Bueno, es un poco lo de siempre, al menos acá en el cono sur, cuando llega marzo medio que arranca el año. Bueno, no es así para todos pero sí lo es para una inmesa mayoría. Están los que en el verano, por el sólo hecho de que no pueden darse el lujo de parar, le siguen dando, pero en marzo es como que están todos en la misma, incluso los chicos que deben volver, siempre y cuando haya acuerdo gremial, a esa escuela que no extrañan ni a palos. El tema es que marzo arranca y vuelven los congestionamientos, las aglomeraciones, los medios de transporte hasta la manija en las horas pico... y es como que un poco los que se quedaron, que durante el verano viajaron algo más distendidos en los trenes y colectivos pero no por eso menos acalorados, empiezan a vociferar para sus adentros "ya volvieron estos rompehuevos, che, tan tranquilos que estábamos". En fin, muchos viven esperando marzo para sacudirse la modorra de febrero, o para que levanten las ventas, o para que el mundo la corte con su pausa veraniega y todos esos programas que hablan de Mar del Plata, la guerra de vedettes, los almuerzos de Mirtha con las olas y el viento de fondo, las propagandas de Quilmes, los jingles de Pippo Cipolatti para una compañía de telefonía móvil, la imagen de que estar en la playa este verano nos hará felices y la mar en coche. Muchos esperan marzo, e incluso me animo a decir que todos esperamos marzo, porque en el fondo sólo se trata de una cuestión existencial, el asunto de que suene la campana de largada para empezar a correr y ver si podemos ser parte algo que nos haga sentir vivos aunque sea un poquito.

Enero para mí suele ser un mes de relax. Si no me voy de vacaciones (de hecho este año no lo voy hacer), además de trabajar, aprovecho para ordenar, para acomodar esos sectores enquilombados de la casa que durante el año son víctimas de ese vaivén tan necesario para encontrar nuevas motivaciones. Estantes que acumulan cosas, carpetas perdidas en algún sector del disco rígido con decenas de intentos de obras literarias y musicales, cables de guitarra rotos, auriculares fuera de servicio un tanto empolvados, hojas impresas con frases en resaltador, ropa en desuso... en fin, es como que está bueno que enero sea una pausa de la creatividad para establecer un punto de partida ordenado. Ya lo dice una canción de Cerati: "Ya limpiaste la casa, ya limpiaste tu cuerpo, ahora tienes el tiempo". Además medio que Enero con esos días tan hermosos y calurosos que tiene nos llama a salir al sol, a acumular vivencias que luego se convertirán en nuestro sustento creativo cuando llegue el invierno, cuando ya sea hora de cerrar las puertas y encender la estufa. ¿A ustedes que les pasa en enero?


Por estos días estoy leyendo “El escritor y sus fantasmas” de Ernesto Sábato y me topé con una idea un tanto alentadora para momentos de crisis creativa debido a lo que el gran escritor llama “ciertas manías puristas que tienen que ver con la originalidad”. En este libro Sábato afirma (y estoy totalmente de acuerdo) que “No existe una originalidad absoluta. Ni en el arte ni en nada. Todo se construye sobre lo anterior, y en nada humano es posible buscar la pureza”. Es una idea que más allá de ser cierta, ayuda bastante tenerla presente en momentos en los que se siente que lo que se está creando no es muy inspirado ni original. En ese momento la cuestión es que hay que seguir, una y otra vez, día tras día, para abonar el campo y las posibilidades de que ocurra el accidente, es decir, el suceso eventual que alterará el orden de las cosas y nos desviará hacia un rumbo nuevo y tal vez mucho más original e interesante. En fin: hay que seguir sin preocuparse por la originalidad y así dar paso a que esta surja por sí sola. Y no olvidar nunca la máxima de que “todo se construye sobre lo anterior” y de paso, (aquí se me cuela la ironía de manera inevitable) saber que hoy en día plagiar es homenajear y saber que la astucia se valora más que la originalidad. Quizá sea consecuencia de que ha corrido demasiada agua bajo el puente y que debido a eso “ser original” después de miles de años de desarrollo y de miles de creadores que nos han precedido, ser original, decía, sea algo cada vez más difícil por no decir imposible.



