Bueno, finalmente este sábado 27 de Febrero EL VIERNES QUE VIENE (banda de la cual soy vocalista) tendrá su bautismo de fuego junto a dos bandas amigas: LIBITONES y LUNARIA. La cita es a las 22:00 hs en CATULO CASTILLO, avenida Scalabrini Ortiz 1687, barrio de Palermo -Capital Federal - Buenos Aires - Argentina. La entrada sale $ 15. Los esperamos!!!
Anoche me costó dormir. Me suele pasar cuando es Domingo y al otro día me toca entrar a trabajar a las seis de la mañana. Lo más extraño es que todavía no sé si hace frío o calor. Es bastante incómodo no tener certezas. Si hace frío, hace frío. Si hace calor, hace calor. Ya está, punto, se acabó el tema. Me abrigo o me desabrigo. Manga corta o manga larga. Pero cuando no estás seguro… Anoche transpiraba pero de alguna manera sabía que no hacía tanto calor, que era yo el que tenía calor. Me debe estar viniendo la gripe, pensé. Afuera soplaba el viento y por momentos parecía como si alguien estuviera tratando de entrar por las ventanas.Pero luego de un rato, mientras leía una biografía novelada de Marilyn, entendí que era el viento y no un par de ladrones, porque un par de ladrones no tardan tanto ni hacen tanto ruidopara tratar de abrir una ventana desde afuera.
Ahora estoy en el trabajo y camino para todos lados con un buzo de frisa bajo el brazo.Sé que no me lo voy a poner porque nadie lleva puesto uno, lo cual me da la pauta de que, o bien hace calor, o hay un clima agradable que no llega a ser frío. Pero yo tengo gotitas de sudor en la frente y a la vez siento que si no llevara el buzo en la mano por si acaso refresca, me sentiría desprotegido, aún sabiendo que no me lo voy a poner en todo el turno de trabajo. Sin embargo, lo que más estoy disfrutando de esta mañana es el hecho de sentirme pletórico a pesar de haber dormido poco. Eso me pone de muy buen humor. Incluso desayuné una pera bien jugosa y en el auto vine escuchando BACK IN THE USA de Paul Mc Cartney. Lo disfruté mucho, sobre todo porque ayer mi hijo de 14 meses lo extrajo cuidadosamente de una pila de Cds y me lo dio. Parece que el pibe la tiene clara con la música y eso me gusta. Afuera hace un día gris y hay viento.Pero no es invierno. La radio dice 23 grados. Guardo el buzo y se me pasa el frío.
Hay refranes que suelen quedar exentos de cualquier cuestionamiento, lo que de alguna manera los convierte en una de esas máximas que nos ayudaran en los momentos indicados. En este caso me voy a referir a un par que a su vez intentan decirnos lo mismo pero con matices muy distintos.
Ellos son:
1-No hay que escupir para arriba (También conocido como “no hay que escupir al cielo”).
2- Nunca digas de esta agua no he de beber.
La primera es bastante clara y de hecho cualquiera puede intentar hacerlos y ver qué pasa. Y si todavía no dejaste de leer este texto para hacer la prueba, paso a explicarte. Si escupo para arriba, el pollo me va a caer en la cara. Es decir; la mierda que yo tiro me va a caer encima, va a volver a mí como un búmeran pero a su vez no de una manera tan acrobática. Entonces podría decirse que “Hecho el refrán, hecha la trampa”; mejor escupir en sentido transversal, o hacia abajo (cuidando de no pegar se en el pie), o en todo caso escupir para arriba y correrse a un costado aunque ese no sea un acto muy propio de un caballero (¿todavía existen los caballeros?). Con la otra máxima, la número dos, la que básicamente nos está queriendo refrendar aquello de nunca digas nunca, ocurre algo parecido. Porque si no te queda otra que beber esa agua que dijiste que nunca ibas a beber, de última le das un trago, hacés un buche, y cuando nadie te ve, la expulsás detrás de cualquier árbol.
El tema es que aunque sean verdades comprobadas, uno muchas veces no puede evitar escupir para arriba o decir que no beberá de esa agua, porque aunque uno tenga bien sabido que hay grandísimas posibilidades de que el pollo le vuelva a la cara o de que en algún momento de su vida pueda llegar a beber de esa agua, lo inevitable es que uno necesita tomar posición frente a las cosas. No te podés pasar la vida diciendo “Yo por las dudas no opino, andá a saber si después me sale un hijo puto”. Es muy choto ser un tipo así, incluso la vida misma deja de ser un gran abanico de matices. Jugársela contra verdades de ese calibre es un poco como en el cuento de Borges (El Sur) cuando a Dalhman, luego de contestarles a unos mozos que lo estaban molestando, lo desafían a salir a la calle a pelear con cuchillo. Pero Dalhman está desarmado. Entonces un gaucho estático que estaba por ahí sin tener mayor injerencia en el cuento, le arroja un puñal a sus pies. Y Entonces a Dalhman, que algún que otra vez había jugado con uno de esos pero nada más, no le queda otra que tomar el arma, salir a la calle, y que sea lo que sea, aún sabiendo que lo más probable es que muera. Entonces para no ser indefinido uno a menudo dice cosas tales como “Jamás voy a hacer esto” y resulta que luego de un tiempo, quizá por la misma influencia de la gente que lo rodea, lo termina haciendo. Entonces para zafar medio que uno termina tomando esa agua a escondidas. Es cierto, hace trampa, pero bueno, así es la vida. En conclusión: sabemos que algún día se nos puede dar vuelta la torta, pero mientras tanto hay una innegable necesidad de plantar bandera y despotricar de lo lindo, porque tarde o temprano a los demás también les va a pasar lo mismo y ahí estaremos para reírnos, porque en el fondo sabemos que algún día estaremos en su lugar y se reirán de nosotros cuando nos caiga nuestro propio gargajo en el medio de la cara. Y además, uno no es el mismo de antes, cambiar de manera de pensar no siempre es traicionar principios. Si las cosas cambian cada vez más rápido ¿por qué no vamos a cambiar nosotros? Así que basta de tenerle miedo a los refranes. A plantar bandera y a despotricar se ha dicho...
No siempre se encuentra una manera simple de decir las cosas. Y Bukowski era un especialista en encontrarla casi siempre. Este es un diálogo extraído de la película FACTOTUM, que se filmó en 2006 basada en una de sus novelas, con la actuación de Matt Dillon en el papel del alter ego de Bukowsky, ese tal Henry Chinasky. Transcurre mientras estos personajes están yendo hacia el hipódromo en una camioneta. Que lo disfruten
-¿Estás casado Manny? -No. -¿Mujeres? -A veces. Pero nunca dura. -¿Cuál es el problema? -Una mujer es como un trabajo de jornada completa. -Hay que dar salida a las emociones… -Y al cuerpo. Quieren follar día y noche. -Bueno, escoge una con la que te guste follar. -Si bebes o juegas creen que no las quieres. -Busca una a la que le guste beber, follar y jugar. -¿Quién quiere una mujer así?
El calor me pone vago, y sí, hay cosas que quizá podría sentarme a escribir, pero hora sólo quiero salir al sol y reventar los poros. Por eso esta sección, en donde pongo refritos míos que me gustaron mucho. Este es de Octubre de 2008. La imagen es de la película LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR. Saludos.
"Dar es dar, y no explicarle a nadie, no hay nada que explicar."
DAR ES DAR, FITO PAEZ
Hay actos de amor de todos los tamaños y de distinta calidad. Algunos tienen que ver con la renuncia y otros surgen de esas ganas de dar que aparece en los lapsos de felicidad extrema. Algunos son pequeños y valiosos (como por ejemplo compartir con ella un programa de TV que no te guste en absoluto). Otros son algo más grandes con respecto a los primeros; tal vez una forma de graficarlos sería el mostrar a alguien que deja de asistir a un evento importante para hacerle compañía al otro en su soledad o en su bajón anímico, es decir, aflojarse la corbata y poner la pava para preparar un té bien caliente y decime cuánto querés de azúcar, si le pongo limón y todo eso. Después están los otros, los enormes, los que tienen una cuota de grandeza y de renuncia mucho más emblemática, como el dejar la tierra de natal para ir tras el amor y construir una nueva vida lejos de donde uno se hizo como persona. Son actos de amor, así de simple. Lo loco es que la mayoría involucra una cuota de renuncia (ya que no siempre el hecho de dar implica tener que renunciar a algo) y a la vez pareciera ser que son los más valorados. Y más todavía si nadie te los pide… ¿O sí? ¿Qué te gusta más? ¿Qué alguien te dé lo que le pedís o que te dé más de lo que esperabas? El tema está en si estos actos de amor, grandes o pequeños, son valorados por el otro. Ya que en el amor no se trata de yo te doy sólo si vos me das, o de si no me das nada yo tampoco porque ya te di y vos no me diste. Por más que tenga vaivenes e incertidumbres como la mayoría de los mercados, no es una transacción comercial. En el amor, tal cual lo dice la canción de Fito Paéz, dar es dar y punto, sanseacabó la cuestión. Uno da porque tiene ganas de dar y no se fija en lo que recibe, da, da y da. Es feliz dando y eso es tan inevitable como la gravedad. Da y después no reclama. Y además, da lo que tiene. ¿Cómo se hace para dar lo que no se tiene? Personalmente creo que es más lindo dar cuando a uno no le piden, lo que se dice, cuando sale de vos, cuando encontrás un espacio en donde te sentís cómodo para dar. Es como que hay que encontrar lo que el saber popular bien denomina “la horma de tu zapato”. Puede que encuentres a alguien con quién tener un sexo fantástico y no así todo lo demás. O que encuentres a alguien que sea fantástico en todo lo demás pero no tanto en la cama. O a quién lo que le des sin mucho esfuerzo le alcance y le sobre. O a quien todo lo que le des, que a su vez es lo mejor que tenés, simplemente no le alcanza ni le hace cosquillas, o le alcanza pero hasta ahí, andá a saber. O tal vez puede pasar que lo que recibas sea demasiado para vos y a la vez te angustie no ser capaz de devolverlo. O tal vez sea como dice esa canción de Enrique Bunbury, donde “no soy mala hierba sino hierba en mal lugar”. En fin, parece complicado. Y es válido que lo sea ya que se trata de sentimientos y no de matemáticas. Y al ser así no siempre prevalecen las soluciones lógicas. Y así nos pasan, apegados a una especie de alternancia despareja, los días maravillosos y de los otros, esos donde no hay toronja que te venga bien y te vas por ahí a buscar quién sabe qué cosa.
Más allá de todo creo que lo importante es ser conciente de que cuando uno da se siente feliz de hacerlo. Y esa felicidad quizá lo lleve a no reclamar al otro lo que este no tiene.
Hace calor. 30 grados. Sí, muy bien, hasta ahí nada nuevo. Pero ¿Qué pasa por tu cabeza cuando hace 30 grados a las seis de la mañana, más precisamente cuando estás entrando a trabajar? ¿Con qué animo encarás el día cuando sabés que vas a tener la ropa pegada a tu transpiración durante al menos 10 horas? Porque si a las 6 de la mañana hiciera, digamos, 23 grados, no importa si después sube a 30, primero porque es lo esperable, y segundo porque eso va a pasar después. Pero arrancar con 30... Entonces todo se reduce a dejar que pase el tiempo. Ir zafando de la mejor manera posible. Y todo con un ánimo y un carácter no muy afable que digamos. Y la máxima para hoy pronostica 33. Pero a la vez el hecho de sólo dejar que el tiempo pase, de ir rebuscándotelas para que el hecho de esperar la hora de salida no sea un suplicio, y a la vez la sensación de que es muy poco probable que hoy te ocurra algo interesante, no hacen más que generar una cierta angustia, al menos si vivís pensando en hacer algo trascendente a cada instante. Está bien, si no trabajaras estarías refrescándote en una pelopincho o haciendo algo útil al lado de un ventilador. O incluso tomando una cerveza bien fría en un bar de mala muerte, lo cual puede que te haga sentir mucho más trascendente que el tipo que entra trabajar a las 6 de la mañana cuando a las 6 de la mañana no tendría por qué hacer 30 grados. En un horno no siempre se cocinan cosas interesantes. Igual es verano che, el año empieza en marzo, diría alguien que yo conozco. Relajate y gozá.
¿Qué es lo primero que piensa uno cuando absolutamente desinformado sale de su casa, sube al auto, y pone marcha en dirección a su trabajo de todos los días escuchando temas viejos de Roy Orbinson y de repente se encuentra en un tremendo embotellamiento provocado por un piquete de personas que con motivo de reclamar no se qué cosa se arrogó el derecho de cortar la avenida General Paz? Y ahí se produce el fenómeno gutural, ahí mismo, cuando el lenguaje soez que cada uno lleva dentro de sí toma el control de la lengua para descargar una andanada de expresiones: “¿Por qué no se hacen un piquete en el orto? ¿Por qué carajo no van a hacer piquetes a la casa de gobierno? ¿Qué tengo que ver yo con esto? Con este calor, ¿no tienen una mierda qué hacer?” y así sucesivamente hasta desembocar en expresiones seudo fascistas del tipo “acá hace falta mano dura, esto es una joda, traigan el hidrante y tírenles aguita azul” y ni hablar de las expresiones un tanto racistas… Y no se trata de que por decir o pensar esto a uno le hagan un juicio por expresiones de lesa humanidad. Se trata de algo que sirve para sacarse la bronca que genera el hecho de comerse un garrón injustificado. Porque cortar rutas y accesos (además de violar el derecho a la libre circulación) llama mucho más la atención de los medios, y ahí estamos saliendo en la tele y mañana seguro que aparezco en el diario. Quizá ir a reclamar a casa de gobierno sólo les proporcione un recuadrito insignificante. Después de todo, ¿no es acaso lo más normal del mundo ir a hacer quilombo a la Plaza De Mayo? Pero el asunto que jode, es esta tendencia muy del 2001 para acá, de que cualquier cosa es válida para cortar rutas. Se acabó la polenta, a cortar la ruta. Se voló una chapa, a cortar la ruta. Hace calor, a cortar la ruta. Injusticia social en Agfanistán, a cortar la ruta. Racing club presenta quiebra, a cortar la ruta y así hasta cosas un poco más serias como Botnia y del tipo queremos planes NO TRABAJAR y ARGENTINA NO TRABAJA, o algo por el estilo (creo que sin el adverbio denegación). Quizá la gente que hace eso debe paladear el poder de decidir si nos quieren cagar el día o no, al igual que las barreras de los trenes o los paros de choferes de larga distancia en semana santa. Y así estamos. Me parece bueno que reclames, pero ¿Yo qué culpa tengo? Nunca fue agradable ser la feta del sándwich, ni rehenes de una negociación. Y encima estas cosas hacen que uno, muy de a poco, le empiece a dar bolilla a ese hombrecito un tanto fascista y discriminador que llevamos dentro, sin siquiera tener intenciones de ser fascista y discriminador. Es lo mismo que pasa con el sarcasmo y la ironía, ese mismo que usás como válvula de escape para reírte un poco y evitar explotar. Y luego de un tiempo te das cuenta de que te convertiste en uno de esos tipos sarcásticos e irónicos con los que ni siquiera se puede hablar un poco en serio. Y andá a saber en que se va a transformar esto. Tal vez en nada. O tal vez un día las formas de protestar cambien al igual que las modas y se conviertan en otra cosa más creativa y menos perjudicial para la gente que sólo quiere llevar su vida sin que le rompan las pelotas. Incluso esas formas podrían llegar a ser tan buenas, que podría llegar a pasar que los propios tipos se bajen del auto, aplaudan un poco, y luego vuelvan a irse. Eso sí, luego de haber dejado un par de monedas en la lata, claro está.
El calor achancha. Detiene ciertos enviones. Paradójicamente congela algunos proyectos. Y las computadoras se sienten solas sino tienen cerca, o por lo menos en la misma habitación, un equipo de aire acondicionado o un ventilador de proporciones tales que aseguren unas buenas ráfagas de viento al ser humano que las enciende y se deja absorber por lo que le muestra el monitor. Si hay Pelopincho en el patio la compu se siente sola. Chau, nos vamos, te dejamos sola. El verano un poco provoca eso de "Salgan al sol, revienten" que alguna vez proclamó un tal Billy Bond y su fucking pesada del rock and roll. Salgan al sol, respiren, corran, zambullánse en una pileta, y si no tienen pileta un buen manguerazo, y si no un baldazo de agua en la cabeza, y si no llenen bien la bañera, agreguen hielo y sumerjánse. Procuren conseguirse unas antiparras para hacerlo un poco más acuático, o más playero, o más veraniego, como quieran llamarle, total no viene al caso. Hagan cualquier cosa que los refresque y alejensé del teclado. Es verano. Y cuando llegue la noche apaguen la tele, tomen lemonchamps y miren las estrellas, y sino una buena cerveza, con la radio prendida, pero eso sí, en short y ojotas, para hacerlo mas... Bueno, ya saben. La cosa es que el verano invita a quitarse del culo el conector 2.0 y a salir de la casa. Por eso es que escribo poco últimamente, y si no fuera por Sandro casi ni habría escrito nada en lo que va del año. Incluso me da calor pensar en la gente que se la pasa conectada dentro de una càpsula-funcional-refrigerada. Está bien, me había olvidado de la globalización y que quizá estes leyendo esto en el más crudo de los inviernos. Pero bueno che, ya habrás tenido tus buenos veranos tambien. Así que a los que están sudando el calor, dejensé de hinchar las pelotas, porque si están leyendo esto lo más probable sea que no tengan un carajo que hacer. Apaguen la máquina y salgan a quemarse la vida, que el verano está en pleno apogeo, y después viene el invierno y no vaya a ser cosa que no encuentren frazada.
Hace mucho que no escuchaba el disco COMBAT ROCK de los CLASH. Demasiado tiempo en verdad. De hecho no me parece un gran disco, pero hoy lo iba escuchando en el auto y la pasé muy bien con varios de sus temas. Pero bueno, no era de esto de lo que quería hablar, sólo me interesaba exponer algunas cosas que me quedaron colgando con el hecho de la muerte del artista que no voy a nombrar porque si leyeron el post anterior ya saben a quién me refiero. Incluso hubiera sido más fácil nombrarlo que poner todo esto. Pero bueno, uno ve una puerta abierta y se manda a ver qué hay, aunque en este caso no salió gran cosa. Lo cierto es que ya entrada la madrugada del aquel día en el que falleció el artista, cuando la familia se fue a dormir puse Crónica TV, canal por el que no paraban de desfilar imágenes de la vida de este gran astro, y lo dejé de fondo mientras me dedicaba a mis actividades literarias. Me llamó la atención un fragmento que mostraba a las "nenas" haciendo fila para entrar a la mansión del astro para saludarlo por su cumpleaños. A una de ellas, luego de haber vivido tan intenso momento, la cronista le preguntó: ¿Y? ¿Cómo es adentro? Interesante. No le preguntó lo acostumbrado. ¿Cómo es? ¿Qué te dijo? ¿Qué le dijiste?. No. El asunto es saber cómo es el interior de la casa del señor Roberto Sanchez, qué hay detrás de esos muros. Es sólo una casa, quizá no muy diferente de muchas que hay en los countries. Quizá lo sepamos si avanza esa idea que circuló por algunos canales, de querer convertir la casa de Banfield en nuestra Graceland Local. Pero bueno, la señora sólo entró al pequeño recibidor, con paredes blancas. Sólo nos dijo eso. Nos dio un pequeño trozo del misterio, ese que nace por el sólo hecho de no querer hacer que la gente entre a tu casa.
¿Cómo lo recordaremos a Sandro? ¿Lo pondremos junto a Gardel? Son preguntas que sólo responderá el tiempo, ese mismo que junto con el gran intérprete se ha llevado el ritual que cada 19 de agosto se repetía en la puerta de su casa con sus bien llamadas "nenas" que iban a saludarlo por su cumpleaños, y a las que luego hacía pasar para sacarse una foto con ellas. Un capo total. "De mi casa para afuera soy Sandro; de mi casa para adentro, Roberto Sánchez: yo no compro lo que vendo". Quizá nadie como él para definirse y para construir su propio mito. Supo hacer de su vida personal un misterio. Quizá sea por eso que su caserón de Banfield tiene paredes tan altas. Sólo personas muy selectas podían atravesar esa puerta blanca. Con Sandro se fue uno de los grandes hitos populares argentinos. Escucharlo cantar "Así", "Penumbras" o "La vida continúa" podía llegar a ponerte la piel de gallina. Un tipo con ese carisma típico de la gente de barrio. Ganador, seductor, comprador, charlatán. Con un particular sentido del humor que desplegaba en extensos monólogos entre canción y canción. Supo demostrar a quién quisiera cómo se debe cantar una balada. Empezó a fumar a los 13 años y llegó a consumir la friolera de 80 cigarrillos diarios. Todo eso derivó en un enfisema pulmonar que terminó por condenarlo. Ni siquiera un doble transplante de corazón y pulmón pudo quitarle esa cruz de encima, "nadie maltrató tanto el cuerpo como yo" llegó a decir en uno de esos tantos arrepentimientos públicos. Lo que está bueno, y que de alguna manera muestra que en ciertos aspectos hemos tenido un cierto crecimiento cultural, es la tranquilidad de que se lo ha homenajeado en vida cómo se merece, incluso en el reconocimiento a la trayectoria que se le hizo en el Congreso de la Nación en octubre de 2006. A muchos nos hubiera gustado que se recuperara y pudiera volver a brindar una serie de shows inolvidables, pero esta vez no pudo ser. Si algo podrá decirse de él, es que fue una estrella que supo administrar sus destellos hasta último momento. Nos quedará sus grandes canciones y su forma de ser tan carismática. Sólo restará verlo convertirse en leyenda.
Termina un día y empieza otro. Lo mismo pasa con las horas y los minutos. Uno atrás del otro sin respiro. Termina un mes y empieza otro. Al verano sigue el otoño y después el invierno. Y siempre igual: algo se va, otra cosa viene. Es como que los calendarios hacen más excitante y a veces un tanto doloroso el paso del tiempo. El 31 a la medianoche terminará el año 2009 y al minuto siguiente comenzará el 2010. Un reemplazo de almanaques, no es nada más que eso, la mayoría obsequiados en los comercios por nuestra compra navideña. Y lo más obvio es que ya nos fijamos si nuestro cumpleaños cae entre semana o si los feriados inamovibles caen en día domingo. Es un año más o un año menos, eso según como quieras verlo. Un año que resta o uno que suma, o quizá un poco de las dos cosas. El 2009, en lo personal será un año marcado por ver a mi hijo cumplir un añito, la edición del libro CORTINAS DE BAÑO que me doy el gusto de obsequiar por medio de este blog, el hecho de haberme incorporado a la banda EL VIERNES QUE VIENE como vocalista, el reencuentro vía facebook con gente de la que hace tiempo no tenía noticias, una operación de hernia inguinal, la suerte de haber podido ver a RADIOHEAD en vivo, el hecho de que este blog ya lleve superadas las 3000 visitas y algún que otra cosa de menor magnitud que debe de andar por ahí dando vueltas. Me quedó para el rincón de los lamentos el no haber terminado aún de grabar un nuevo CD y el no haber podido asisitir al maratónico concierto del Flaco Spinetta y sus bandas eternas, esa clase de sucesos que ya no volverán a repetirse nunca. Igual es un balance interesante. Un balance que deja muchas puertas abiertas para seguir en busca de esa plenitud personal que uno necesita para sentirse un ser realizado. Está bueno de alguna manera que ciertas fechas (el cumpleaños por ejemplo) te den la sensación de resetear y relajarte. Y tener proyectos te inyecta energía y expectativa, y eso trae entusiasmo, que es la gran fuente de energía que lo maneja todo. Desde acá sólo me queda agradecerles por haberse dado una vuelta y estar en contacto. Soy escritor y me gusta que lean lo que escribo. Es una ecuación simple. Feliz año y lo mejor para este 2010!!
Y de yapa algo que escribí en el 2005:
Finale 05
A los que tienen y a los que no tienen. A los que son y a los que no son. A los que viven y a los que sí pero no. A los que están ahí arriba en el techo de al lado. A los que están comiendo un big mac. A los que se están dando una inyección. A los que pensaron que nunca iba a pasar algo así. A los que la tienen clara y a los que están nublados. A los que quiero y a los que no. A mis amigos de siempre y a los de ahora. A los que están soñando y a los que están durmiendo. A los que tienen con qué y a los que no. A esos que alguna vez vi pasar por la calle. A los que toman gaseosa con sorbete. A los que brindan con un vino de los buenos. A los que no conocí nunca pero que sé que existen. A los santos y los demonios. A los que son un poco de las dos cosas. A los que no vinieron y a los que ya no están. A los que me miran sin que lo sepa. A los que me espían. A los que no saben que existo. A todos esos, vayan mis mejores deseos. Feliz año nuevo gente, feliz año nuevo...
El pasado sábado 26 de diciembre se produjo el debut de esta banda a la que me incorporé como vocalista hace unos meses. Lo hicimos en un ambiente muy privado como fue el de la casa de Carlos Colazurdo, uno de los mentores de este proyecto. La música podría encuadrarse dentro del estilo rock fusión que por momentos se pasea en una atmósfera spinettiana, lo cual no es más que una manera de decir, ya que no es muy simple definir algo que sale de dentro tuyo y que mas que nada es un conjunto de influencias. Lo importante es destacar que salió todo bien, con un buen set-list que alterna algunos temas instrumentales y con muy buena onda de parte del ambiente familiar. Incluso hay que destacar la participación de Alejandro "Bochi" Viglioti en saxo (en la foto con remera blanca), quien aportó muy buenos momentos de improvisación.
La banda la componen Carlos y Miguel en guitarras, Nico en batería, Mariano en bajo, Stella en coros y quien les habla en voz. EL VIERNES QUE VIENE tiene editado un CD, por demás recomendable, que fue grabado antes de mi llegada con la participación de distintos vocalistas y músicos invitados. La experiencia fue muy importante para ponernos a punto antes de salir a tocar. No se pudo antes debido a mi operación de hernia, pero bueno, ya estamos listos. Creo que fue un buen cierre de año. Aquí les dejo el link de myspace para que vayan escuchando algo. Saludos.
¿Por qué subrayamos tantas frases? ¿Qué hacemos después? ¿Para qué las remarcamos? ¿Para no olvidarnos o para mostrárselas a alguien? Qué se yo. En mi caso lo hago porque pienso que en algún momento me pueden llegar a servir para algo. Aunque la realidad estadística dice que de cada cien uso dos. ¿Y para qué las usás? ¿De qué te sirve una frase remarcada en un libro que una vez que lo leíste lo dejás tirado en algún lugar de la casa? ¿Te acordás algo de lo que acabás de subrayar ayer? ¿Y antes de ayer? ¿Y hace un mes? ¿Te sirven esas frases al igual que un saquito de té, una buena ducha, un colchón bien cómodo o una buena mujer? ¿Te imaginás el libro remojándose en agua caliente o las hojas desparramadas sobre tu cuerpo en la bañera? ¿Sabías que los libros subrayados en el mercado de usados se pagan menos? Tal vez remarcar una frase sea una manera de aplaudir a quien la dijo, o en todo caso a quien la escribió porque no llegó a decirla. Es un aplauso luminoso, silencioso y a la vez de distintos colores. Bueno, el asunto es que subrayar puede ser una manera de aplaudir a quien dijo lo que nos pasa de un manera explicita y sencilla. Aplaudimos y subrayamos a quien dice lo que sentimos y necesitamos decir pero mucho mejor que nosotros y por nosotros. Nos conmovemos. Según dicen, es muy raro que después alguien recuerde la frase con exactitud, pero bueno, es lo que hay y es lo que somos. En mi opinión, en la mayoría de las personas cuando se termina un libro es como cuando uno sale del cine o del teatro. Dice que estuvo bueno, malo o regular para después archivar su versión de la historia en algún lugar de la cabeza, o del corazón o de los pies. Paga, aplaude, agradece y se va. Se pierde en la multitud con un resaltador en el bolsillo.
Para muchos la Navidad es todo un tema, y más que nada complicado. Porque por momentos pareciera que es una especie de tester que mide el grado de unión que tiene esa familia. Es decir, hay que juntarse porque eso dice la tradición. Entonces medio que a partir de mediados de noviembre hay que evitar discutir porque vienen las fiestas y... O sino la otra: sí, la verdad que mucho no me los banco pero bueno, qué vengan, qué les vas a hacer. Y así muchos casos, es como que te sentís obligado a brindar con personas con las que durante el año no te llevaste muy bien, es decir, es la familia y hay que juntarse. Ok, podés elegir: no me junto con la familia y listo. Pero está el factor "Es lo que todos hacen" que a veces te condiciona bastante. Está bien, la Navidad simboliza un poco ese minuto de paz que tenemos que tener con el enemigo. Es bajar el fusil, dar un beso, buenos deseos y listo, mañana seguimos peleando. Y lo más loco es que es díficil escapar al espiritu navideño que se adueña de las calles; aceras que en los días previos se llenan de gente con regalitos en la mano, y los negocios con papá Noel en la vidriera (a veces está vivo y otras es un muñeco), y los anuncios en la tele y las radios y los chicos de la esquina tirando petardos. Y hay que tener huevos para aislarse de todo eso, porque encima hace calor y hay que tener las ventanas abiertas. La otra que te queda es ir a la cima del Everest y quedarte ahí, pero hay que admitir que es preferible soportar un poco y ya está. También es una cagada para los que durante el año o muy recientemente han sufrido una desgracia o han perdido a un ser querido. Porque ese tipo de cosas no actúan de acuerdo al calendario nuestro, suceden y punto, no les importa si es navidad, año nuevo o tu cumpleaños. En lo personal, como seguro le debe pasar a la mayoría, la navidad me encantaba cuando era chico, no sólo por los regalitos, sino porque me dejaban quedarme despierto hasta la madrugada, y porque se armaba el baile y después la ensalada de fruta y los cassetes de cuentos. Era lindo eso, pero el tiempo se lleva esas cosas a otra parte y de repente uno se encuentra extrañando ser niño. Aunque ya de adulto debería preguntarme qué clase de navidad quiero que tenga mi hijo, porque más que nada me interesa poblar su niñez de buenos recuerdos, esos lugares hermosos en los que ya de grandes nos refugiamos cada vez que nos aqueja un desencanto. Pero si miramos bien, la navidad son sólo cinco minutos, mejor tomar aire y respirar despacio. Mejor eso. Así y todo, por momentos envidio a esas familias grandes que todavía se juntan y la siguen pasando bien, esas familias especiales en donde el tiempo, en ese tipo de cosas, parece no pasar nunca. Pero es una envidia sana, nada más. Así que bueno gente, vayan mis mejores deseos para esta Navidad y pasenla bien dondequiera que vayan, dondequiera que estén.
Hacía mucho que no disfrutaba tanto de ver un evento por televisión como lo fue el otro día cuando en la señal TNT pasaron un resumen de lo que fue este terrible concierto que se desarrolló en el Madison Square Garden el 29 y 30 de Octubre pasado. No siempre se da que uno puede ver tantas estrellas juntas, y a muchas que no se veían hace rato. Me mató ver a Simon y Garfunkel, avejentados y cantando canciones inolvidables como SOUNDS OF SILENCE y THE BOXER. O ver a Metallica junto a Ozzy Osbourne haciendo un medley de Black Sabath, o a Stevie Wonder junto a Sting para hacer también un medley con HIGHER GROUND y ROXANNE. Pero el punto más increíble, en lo que atañe a mi sensibilidad, fue ver a U2 junto a Bruce Springsteen y Patti Smith interpretando la que a mi entender es una de las mejores canciones de la historia: BECAUSE THE NIGHT. O lo que la crítica considera el punto más alto: U2 junto a Mick Jagger y Fergie haciendo GIMME SHELTER. Podría pasarme todo el post enumerando las canciones, pero no es ese el punto. El tema es que hace mucho que no disfrutaba de ver un concierto, y que hace mucho que algo no me ponía la piel de gallina. Es genial cuando músicos de esta magnitud se juntan sobre un escenario para algo tan grande. Y además saber que ya no se verá algo así, al menos por los próximos 25 años. Son noches que brillan tan sólo un momento y dejan una estela inconfundible. Brindo por el rock and roll, ese que ya no es el de antes pero que de alguna manera lo sigue siendo.
“En una canción de Bruce Springsteen, puedes quedarte y pudrirte, o puedes escapar y arder. Eso está bien; él es un cantautor, después de todo, y necesita elecciones simples como las que hay en sus canciones. Pero nadie escribió jamás sobre cómo es posible escapar y pudrirse —cómo escapar puede ser abandonar los suburbios e irte a la ciudad para terminar viviendo una tonta vida de suburbio. Eso fue lo que me pasó; eso es lo que le pasa a la mayoría de la gente.”
Desde hace mucho tiempo soy un confeso fan de Springsteen, y me sentí muy identificado con este párrafo del libro ALTA FIDELIDAD que ya forma parte de mi lista de favoritos (Sí, es cierto, últimamente estoy hablando demasiado de este libro que se editó en el año 1998 y yo descubro, o mejor dicho, se me ocurre descubrir justo ahora. Pero bueno, no siempre encontrás cosas que te gustan demasiado como para llevarte al borde del fanatismo, y si las encontrás y te sentís identificado y además tenés tiempo, no podés parar de hablar de eso, es decir, rompés los huevos constantemente a todo ser humano que se te cruce). En varias de sus canciones, pero sobre todo en THUNDERROAD (Carretera del trueno) Bruce deja ver una máxima que por mucho tiempo fue un gran leit motiv en mi vida: “esta es una ciudad de perdedores, yo me voy de aquí para vencer”. Y debo admitir que en muchos casos me ha sido de gran ayuda, sobre todo cuando necesitás que alguien, aunque sea una voz saliendo de un parlante, te dé ese empujoncito que necesitás para terminar de decidirte. Pero está muy bueno lo que dice Nick Hornby cuando apunta que en una canción se necesitan elecciones simples, algo del tipo tómalo o déjalo. Es como el final de las novelas o las comedias románticas: te muestran a dos personas enamoradas y felices que aparentemente serán inseparables el resto de sus vidas. Y lo cierto es que la vida es cuarenta veces más compleja que eso, que una simple decisión es dar un gran paso pero no te soluciona la vida. A lo sumo es un final feliz para una etapa, pero nada más. Así y todo, irte de un pueblo de perdedores no te garantiza la victoria que esperabas, sólo te muestra un hecho concreto: irte del pueblo de perdedores. Y no para vencer. Sino para probar suerte.
Pero también hay que decir que no siempre un lugar en donde las cosas no van como quisieras no es un pueblo de perdedores. A lo que se refiere el Boss es a una ciudad pequeña con una vida demasiado chata como para contener esas ganas de vivir que te sale por los poros. Y siempre la ruta,tan tentadora, tan prometedora de algo mejor más allá del horizonte… Una película argentina que da una idea de eso es BUENOS AIRES 100 KM (año 2004, dirigida por Pablo José Meza), un pueblo en donde los chicos se la pasan deseando irse de ese “pueblo de mierda” (una buena adaptación al lenguaje criollo de lo que sería un pueblo de perdedores).
En otro párrafo Nick Hornby apunta lo siguiente:
“Me gustaría que mi vida fuera como una canción de Bruce Springsteen. Sólo una vez. Sé que no nací para correr, sé que Seven Sisters Road es nada comparado con Thunder Road, ¿pero los sentimientos no pueden ser diferentes, o sí?”
Confieso que muchas veces me hubiera gustado ser ese tipo de la canción THUNDER ROAD que le dice a esa chica llamada Marie: “No me hagas volver a casa, no tengo valor para estar solo. (…)Así que estás asustada y piensas que quizá ya no seamos tan jóvenes. Muestra un poco de fe, hay magia en la noche. No eres una belleza, pero, oye, no estás nada mal, y para mí está bien.”
Excelente. No somos lindos y nos cansamos de escuchar a Roy Orbinson cantando que “sólo los solitarios saben cómo me siento esta noche” y de rezar para que aparezca un salvador en las calles. Tengo un auto y ahí está la carretera, vamos. Es sensacional. Pero ya para ir terminando me queda decir que en otra canción llamada BADLANDS (Malas tierras) Bruce dice: “sigue empujando hasta que entiendan y esta malas tierras empiecen a tratarnos bien.” Lo cual podría interpretarse como: 1- no me fui pero además de quedarme les voy a hacer entender lo que pienso. 2- Me fui y llegué a este lugar donde no soy muy bienvenido. Voy a empujar hasta que entiendan. En fin, tómalo o déjalo, pero hacete cargo de lo que viene, sea bueno o sea malo.
Y después de todo esto me quedo pensando en algo que escribí hace un tiempo: TAL VEZ VOLVER QUIERE DECIR: NO ENCONTRÉ LO QUE FUI A BUSCAR.
Ayer me puse a mirar una caja de dentífrico, más que nada la leyenda “ayuda a combatir las caries”. Y después pensaba en otros productos, a saber: 1. Ayuda a prevenir la formación de sarro
2. Ayuda a regular el transito intestinal
3. Ayuda a combatir la placa bacteriana y el mal aliento
4. Ayuda a reforzar las defensas naturales
5. Ayuda a combatir el estreñimiento
Y así un montón de cosas. Y lo más loco es que muchos de nosotros (a no ser que sea el único boludo, lo cual es una posibilidad) seguramente compramos estos productos pensando que realmente “combaten” en vez de “ayudar a combatir”, que son dos cosas muy distintas. Es decir, mirá, yo te ayudo pero de ahí a que ganemos la guerra es otra cosa. Vos me pedís ayuda, yo te la doy, pero si vos, loco lindo, no le ponés onda, la cosa no va funcionar así nomás. Yo te ayudo a combatir las caries pero si tenés los dientes podridos o te los lavás cuando te acordás y encima de todo te los cepillás mal, no es mi problema, porque seguro que te cepillás como el traste. O sino la famosa botellita de Actimel, mirá yo te ayudo a reforzar las defensas pero si hace frío y vos salís en camiseta ya no es mi tema, che, yo te ayudo y punto. Porque si no te cuidás, por más que te lo diga Pancho Ibañez y su bigotito eterno y elegante, te vas a enfermar igual. En fin, combatir no te asegura la victoria, sólo algo de tranquilidad espiritual debito a que cuando te atacaron no te quedaste de brazos cruzados. No descubro América (al fin y al cabo tampoco quería), pero la publicidad es así, y si te pasa lo mismo que a mí, quedate tranquilo, hay que estar atentos a demasiadas cosas y todo no se puede.
NOTA: la imagen la saqué de www.planetabohemio.com.ar, lugar donde se pueden escuchar un montón de jingles de publicidades viejas.
Por estos días en los que continuo con mi post operatorio, que de hecho va bastante bien, uno de mis pasatiempos favoritos es traducir la novela HIGH FIDELITY de Nick Hornby. Mis conocimientos de inglés son muy pobres pero me las arreglo bastante bien con la ayuda del google traductor y algo de intuición literaria. Por eso quiero compartir con ustedes un párrafo de este libro que me divirtió mucho. Se aceptan correcciones. Saludos!
Mira todas las cosas que pueden ir mal para los hombres. Está el problema no-pasa-nada. El problema pasa-demasiado-pronto, el problema dela triste-caída-después de un prometedor comienzo; el problema el-tamaño-no-importa-excepto-en-mi-caso, el problema de fallar-en-la-entrega-de-los-bienes . . . y ¿De qué se preocupan las mujeres? ¿Un puñado de celulitis? Únete al club. ¿me pregunto en-qué-lugar-de la lista-estoy? Ídem.
Estoy feliz de ser un boludo, creo, pero a veces no estoy feliz de ser un boludo a finales del siglo veinte. A veces perferiría ser mi padre.Él nunca se preguntó por la entrega de las mercancías, porque él nunca supo que había una entrega de mercancías; no tenía que preocuparse por cómo figuraba en el hot 100 de mi madre, porque él era el primero y el último de la lista. ¿No sería genial poder hablar de esta clase de cosas con tu padre?
Un día, tal vez lo intente. “Papá, ¿alguna vez tuviste que preocuparte por el orgasmo femenino tanto en el clítoris o como en la (mítica) forma vaginal? ¿De hecho, sabes lo que es el orgasmo femenino? ¿Y el punto G? ¿Qué quería decir “bueno en la cama” en 1955, si es que eso significaba algo? ¿Cuándo se importó el sexo oral a Gran Bretaña? ¿Envidias mi vida sexual, o lo vez como uno de esos terribles trabajos duros? ¿Alguna vez te preocupó cuánto tiempo podías durar? ¿O ese tipo de cosas no se pensaban entonces? ¿No estás contento de nunca haber tenido que comprar libros de cocina vegetariana como el primer pequeño paso en el camino a conseguir meterte dentro de las bragas de alguien? ¿No estás contento de nunca haber tenido una conversación del tipo "Puede que tengas razón pero, limpiaste el baño"? ¿No te alivia haber quedado a salvo de los peligros del parto al que todos los hombres modernos tienen que hacer frente?(¿Y qué iba a decir, me pregunto, si no se le trabara la lengua debido a su clase y su sexo y su desconfianza? Probablemente algo como “hijo, deja de gimotear. La buena cogida aún no se había inventado en mis días, e independientemente de los baños que limpies y las recetas vegetarianas que hayas leído, aún así tiene que ser más divertido de lo que a nosotros se nos permitía”. Y tendría razón también.)
Y ya que hablamos de ballenas y elefantes, aquí va un fragmento de mi libro CORTINAS DE BAÑO:
06-03-2006
A veces me pongo a pensar en el comportamiento de los elefantes. Es que un personaje del libro que estoy leyendo, vale aclarar que es un viejo, le decía a los demás que lo querían llevar con ellos: “Cuando sea una carga insoportable, decídmelo, y sí por amistad o compasión decidís callaros, espero tener suficiente juicio en la cabeza para hacer lo que debo (…) Retirarme, alejarme, desaparecer como hacían antes los elefantes, he oído decir que ahora ya no es así porque ninguno llega a viejo”. Los elefantes… pienso… y ese pensar me deposita en las páginas de uno de mis libros favoritos: HEROES del escritor español Ray Loriga. Recuerdo muy bien eso de que el elefante es el animal más indefenso porque no tiene dónde esconderse… Los elefantes… Que palabra majestuosa, inmensa, robusta, demoledora. Y qué terrible desgracia la de poseer colmillos de marfil. Me pregunto, ¿será verdad eso de que cuando son viejos y saben que son una carga se retiran de la manada? Tendría que estudiar un poco eso. Me parecen unos animales muy nobles al igual que las ballenas. Qué terrible paradoja la de ser tan grande e indefenso… es una triste paradoja, de esas que a veces me duelen en serio.
PD: en ese momento estaba leyendo ENSAYO SOBRE LA CEGUERA de JOSÉ SARAMAGO.