
¿QUEDA ALGÚN TAMAGOCHI VIVO?
IDEAS - CRITICAS DE BUENA LECHE - DELIRIOS Y OTRAS YERBAS NO TÓXICAS (TODO DENTRO DE UN MARCO LITERARIO)
Para los que no lo saben OBLOGO es una revista de edición mensual y gratuita hecha a pulmón que se dedica a recopilar posteos de la bien llamada “Blogosfera” para proveer de un material de lectura alternativo a los medios de comunicación y difundir los blogs. Ya se llevan editados 58 números y distribuidos más de 750.000 ejemplares en lugares de la ciudad de Buenos Aires tales como subtes, universidades, empresas y talleres de escritura. Y la verdad me pone contento no sólo que mi post llamado CANILLA QUE GOTEA sea parte de esta edición de la revista, sino que además me enorgullece estar en un mismo número junto a un escritor como Hernán Casciari. Ya que en lo personal es como un premio, porque tener un blog es como lanzar una botella al mar, nada más que en vez de mensajes de socorro uno coloca allí dentro un texto literario, un texto que da vueltas por el mundo entre millones de personas que escriben y millones de personas que buscan algo qué leer. Así que hoy, día en que sale la revista, este blog está de fiesta. Gracias Oblogo. Y gracias a ustedes por darse una vuelta por acá cuando la vida se los permite.
Les dejo el link para que se descarguen la revista y de paso vean de qué se trata:
La semana pasada me encontré con mis ex compañeros de secundaria. A muchos de ellos no los veía hace cosa de 18 años. Demasiado tiempo, ¿no? Y por más que en este tipo de reuniones se tome y se fume, no deja de ser una actividad sana. Sana para el alma quiero decir, para el momento que vive uno en sí. Porque es alegría de verse con tipos que estuvieron en la misma que vos en una de las épocas más difíciles de la vida, esos momentos en los que adolecemos y vamos tratando de encontrar un equilibrio entre la luz y la oscuridad. Tipos que recibieron el título el mismo día, tipos que al igual que vos, una vez que tuvieron el diploma en mano salieron a ver cómo podían meterse en la maquinaria de la vida cotidiana. Y en gran parte se debe a esta cosa del facebook, esta especie de ventana por la que podemos asomarnos y ver qué fue de la vida de tal o cual, como se fueron abriendo paso desde aquel diciembre de 1992. Porque tener el título en la mano (más allá de la coyuntura social y económica de cada uno) fue situarnos a todos en la línea de largada. Y ahora este encontrarnos a mitad de camino, y ver cómo estamos, quiénes somos, en qué cambiamos y en qué seguimos siendo incorregibles. Y sí, hubo pizza, cerveza y hasta deambulamos por las calles de una ciudad que se quería ir a dormir demasiado temprano a pesar de ser viernes. Nos costó irnos a casa pero de alguna manera fue un poco el comienzo de una serie de encuentros esporádicos cuyo objetivo es “no perdernos tanto”. Para reírnos, y sobre todo para conversar, hablar mucho, de la vida y de esas cosas que todavía queremos alcanzar. Y en esto, lo digo una vez más, el tener un muro de Facebook tuvo mucho que ver. Está bien, esta clase encuentros se dieron toda la vida, pero las redes sociales ayudan a que cada vez sea más la gente que se suma a este tipo de actividad. Porque hay montones de ex compañeros que se juntan y ven qué onda con eso de encontrarme con gente a la que no veo hace mucho. Es genial. Es ser parte de algo. Un tanto nostálgico si se quiere, pero sin dejar de mirar para adelante. Un recreo eficaz. Un recreo que no comienza y termina con el sonido estriado de un timbre. Un recreo que no dura 10 minutos. Un espacio en el que nosotros decidimos cuándo, cómo y dónde. Y lo mejor de todo fue que cada uno se fue contento a casa. Y al otro día subimos las fotos. Y comentamos. Y seguimos en contacto. Más que antes. Mucho más.

Esta mañana pasó el cartero, me vio en la calle y me hizo una pregunta con respecto a un domicilio que no podía ubicar. “Hola máquina, ¿cómo andás? ¿Te puedo hacer una pregunta?”, me dijo. Le contesté, entré a casa y me quedé pensando.
Che máquina, ¿cómo hago para agarrar Callao?
Che máquina, ponete las pilas.
Che máquina esto, che máquina lo otro.
Hete aquí una de las tantas expresiones cotidianas proveniente de gente por debajo de los 40. Lunfardo de nuestro tiempo. El lunfardo que cambia.
Se lo escuché decir a Cortázar en una entrevista con Martín Caparrós.
El lunfardo se va renovando con el tiempo y esos cambios se pueden apreciar cada 10 años. En esa ocasión el gran Julio se refería al término “chantapufi”, que después se convertiría en “Chanta” para luego entrar en la categoría de “Expresiones populares en extinción”. Lo cual quiere decir que dicha expresión pasa a formar parte de la caterva de términos que por lo general se escuchan de boca de nuestros padres y no de nuestros hijos.
Hay palabras que se usan como una especie de puente para comunicarse con el otro cuando no sabemos su nombre de pila o no tenemos ganas de pronunciarlo: monstruo, capo, fiera, vieja, loco, vago, etc… cada uno merece un análisis individual pero en especial me quería referir al término “máquina”. Porque me suena a que soy un engranaje, una mínima pieza de una compleja red tecnológica y comunicacional, me suena a época computarizada, a máquinas herramientas, a máquinas voladoras. No es un término peyorativo, ya que por lo común cotidiano las máquinas son dignas de admiración (“Flor de máquina” se suele decir cuando uno se quiere referir a uno de esos automóviles que no dejan de ser una exquisita combinación de confort y velocidad). Pienso que cuando nos acostumbramos a decirle al otro “máquina” estamos reflejando esta tecno-época en la que vivimos: llena de señales, computadoras, samplers, I-pads, play station, autos inteligentes, aviones, cyber espacio, cámaras digitales, radares, antenas satelitales, fibra óptica… cosas que encerramos dentro del término máquina. Y una máquina en sí carece de individualidad. Depende de quién la manipula. Tanto para su funcionamiento como para su reparación. Y como toda persona, una máquina a veces nos maravilla y otras es digna de que la agarremos a patadas. Nos simplifica las cosas y otras nos la complica por un simple cablecito desoldado o un componente que ya cumplió su vida útil. Y además una máquina es algo desechable, algo que se cambia por otra mejor cuando ya no sirve o no es capaz de satisfacer una creciente demanda. Y sentirme una máquina… que alguien me diga máquina en vez de usar un término más biológico como “fiera”, “loco” o “boludo” si se quiere, es un poco preocupante. Porque no sé si me quiere decir que soy veloz o que soy una chatarra. Que soy un engranaje o un motor con el bobinado cortado. O por ahí me quiere decir que soy un autómata, un ser absorbido por el sistema. Un ser lleno de lazos virtuales que me conectan a redes de comunicación y manipulación mental.
Roger Waters en los años 80 nos decía que éramos “otro ladrillo en la pared”. Que el sistema educacional nos metía en una picadora de carne. En los 90 los Radiohead nos mostraron que somos androides paranoicos y que lo mejor era buscar una casa con jardín y quedarnos allí “sin sorpresas”. En la década pasada sentí una especie de bifurcación entre los que te dicen “conectate a la red, sentite parte del mundo” y los que están en contra de eso, los que quieren una vida más sana y naturista, una vida en armonía con el cuerpo y sus centros energéticos. Pero muchos le siguen diciendo al otro “Che, máquina” y el otro se siente un avión. No piensa en una Pentium 2. ¿En qué se convertirá ese lunfardo? ¿Cómo le llamaremos al otro en el futuro? ¿Manzana o Dual-core? ¿Pepino o boludo 2.0?
A maquinar se ha dicho…

EL 1º de Junio pasado Marilyn Monroe hubiera cumplido 85 años. Eso nos afirma y nos confirma que nunca hemos visto a Marilyn envejecer, lo que se dice, abandonar el cielo de la juventud. ¿Cómo sería una Marilyn de 85 años? ¿Se leerían en los portales este tipo de notas si este gran sex symbol de Hollywood hubiera fallecido, por decir una edad, a los 70 años? Es un karma que los occidentales tenemos con las estrellas que mueren jóvenes. Se piensa lo mismo cuando el almanaque señala el natalicio de James Dean (1931), Elvis Presley (1935) o Jimy Hendrix (1942), por sólo citar algunas de las indiscutibles figuras populares. En nuestro país, si hay que citar casos recientes, nos podríamos referir a la cantante Gilda (1961) o al cuartetero Rodrigo (1973), ambos con santuarios propios. Es la vieja pregunta ¿cómo hubiera sido sino hubiera sucedido lo que sucedió? Incluso puede que no sea algo muy agradable ver a una Marilyn de 85 años, no todas las estrellas saben envejecer con clase. Incluso puede que ni siquiera fuera una leyenda viva. Suena feo lo que voy a decir pero en el inconsciente colectivo de los argentinos, ¿Qué lugar ocuparía la otrora sex symbol Graciela Alfano si hubiera fallecido antes de los 40 y no se hubiera convertido en esta mujer súper estirada que necesita generar escándalos para estar vigente? Morir joven de alguna manera nunca deja de ser una tragedia pero también es un boleto que convierte a la malograda figura en una especie de mito (y hasta en un ángel salvador si se quiere). En alguien que ya no está para hablar y defenderse. Para engrandecerse o autodestruirse. Para abrir la boca y tirar a la basura su grandeza. Que hoy Marilyn no cumpla 85 años sólo nos conduce a esa habitación que parece haber en algún lugar del universo. Esa bóveda celestial que encierra todas esas preguntas que jamás podrán ser respondidas sobre lo que hubiera sido la vida de los que se mueren jóvenes. Un lugar que construimos con nuestra imaginación y nuestros deseos. Un lugar en donde está el resto de la vida de todas esas personas que supimos admirar y que se fueron antes de tiempo.
Prendo la radio.
Elvis canta Suspicious Mind.

CONFESIÓN
Fue a conciencia pura que perdí tu amor
Nada más que por salvarte
Hoy me odiás y yo feliz, me arrincono pa’ llorarte
El recuerdo que tendrás de mi será horroroso
Me verás siempre golpeándote como un malvado
Y si supieras bien que generoso fue que pagase así
tu buen amor
Sol de mi vida, fui un fracasado
Y en mi caída, busqué de echarte a un lado
Porque te quise tanto, tanto que en mi rodar
Para salvarte, sólo supe hacerme odiar
Y hoy después de un año atroz te vi pasar
Me mordí pa’ no llamarte
Ibas linda como un sol, si se paraban pa’ mirarte
Y yo no sé si el que te tiene así se lo merece
Sólo sé que la miseria cruel que te ofrecí
Me justifica al verte hecha una reina
Pues vivirás mejor lejos de mí.
Hasta aquí la letra. Una terrible expresión del machismo más mediocre que existió en gran parte del siglo pasado. El tipo era un hijo de puta pero él no va a decir ni a reconocer que era un hijo de puta, sino que va a afirmar hasta el día que se muera que la quiso tanto que si la hacía sufrir era por el bien de ella. Encima va y dice “Y si supieras bien que generoso, fue que pagase así tu buen amor” ¡Qué sorete! Tenés que darme las gracias porque gracias a que yo te cagué a palos ahora estás hecha una reina. Pero recién después de afirmar eso, recién ahí, el tipo reconoce que es un fracasado. Esa mujer podría haber sido una reina sin sufrir tanto, ¿no? ¿Es lo mismo un hijo de puta que un fracasado? ¿El tipo en realidad la quería? Es obvio que no, pero tal vez, y poniéndome un poco del lado de él, más que nada para ver si lo puedo entender un poco, hacerse odiar era la única manera que tenía de hacer que ella dejara de quererlo. ¿Y por qué quería dejar de hacerse querer? Es obvio que él no la quería y que ella lo quería demasiado. Y aunque suele ser un poco cruel, pareciera ser que el hacer que la otra persona nos odie es como hacerle un favor, porque sólo de ese odio podrá sacar la fuerza que le permita salir adelante lo más rápido posible. Pero también es una lotería, porque ese odio podría volverse contra nosotros en forma de venganza, en forma de obsesión que nos va a perseguir para no dejarnos tranquilos. O puede que ese odio que le sirva a la otra persona para seguir adelante sin nosotros la lleve a cometer todavía errores más graves. Yo creo que nada que provenga del odio puede llegar a ser bueno, ni para nosotros ni para la otra persona. Creo que no hace falta la crueldad y el mal trato para que la otra persona entienda que ya no nos pasa nada fuerte con ella. El tema es que a veces, y más allá de que sea un acto totalmente egoísta, pareciera ser necesario. Pero algo hay que decir del momento en el que el tipo dice que después de un año atroz la vio pasar y se mordió para no llamarla. Al verla seguro que le pasó algo, y más si después de provocar el fin de esa relación la vida del tipo fue una mierda. Me da la sensación de que si pudiera volver con ella lo haría, más allá de que no la quisiera mucho, pero lo haría simplemente porque ya no quiere estar solo, o porque la brújula que lo orientaba se volvió loca y perdió su norte. Además, da por entendido que ella ya está con otra persona, lo cual puede ser una suposición de él. Tal vez los que la tienen así y la contienen son sus amigas y su familia. ¿Por qué tiene que ser otro hombre? El tema es que cuando se cruzan, a simple vista ella parece estar arriba y él abajo, y entonces, para no cortarse las venas, el tipo necesita basarse en que si ella está así de linda, su crueldad de alguna manera fue un triunfo. Es un consuelo de tontos, pero hay que reconocer que esos consuelos de tontos muchas veces salvan vidas.

Hay sol. Hay entusiasmo en la radio y en la tele. La gente que no trabaja los sábados quiere contagiar a los demás. Termina la semana. Termina para volver a comenzar pero eso no importa. Es viernes. Algunos tienen planes y otros nada que ver. Está lleno de gente que no tiene ni idea de lo que va a hacer. Descansar, dicen muchos. Esta muy bien, digo yo. Muchos no entendemos qué nos incita a querer que llegue el fin de semana. Pero queremos que llegue. Tal vez una cuestión gregaria. Lo que quieren todos. Estar de acuerdo con todos en algo. Porque sí. Porque no siempre sucede y hay que disfrutarlo. Hermoso. Como un círculo de agua. Como un redondel dadivoso.
A muchos les toca trabajar.
Incluso hay veces en que prefieren eso a quedarse en casa.
Para ellos el fin de semana puede empezar un lunes. Pero los lunes no son sábados ni viernes. Son lunes. Son trámites y guardapolvos blancos. Son bolsos colgando del hombro y cortes de calle. Son ruido insalubre.
Y yo de franco, dicen.
Entonces los domingos a trabajar sin dormir. Resaca absoluta. Mejor que nada.

Ausencia de miércoles en los textos. Pasó como una ráfaga y me sentí bien. Y como me sentí bien leí. Y además hice cosas. Y hasta me entusiasmé con ciertos vacíos epistolares. Pero no escribí. Y entonces hoy no hablo del jueves cuando debería hablar del jueves, lo que se conoce como la antesala del viernes. El día bisagra. Cuando era chico estaba en el medio de dos personas me llamaban jueves: siempre entre medio de la semana. Idiotez arcaica. Quedarse esperando cosas que no suceden. Los jueves empiezan a recalentar los cables y se hacen necesarios los disipadores. Y uno empieza a masticar ansiedad. Ansiedad de que haya un viernes y salir corriendo a explotar. Orgasmo social. Sin dirección. Sin tener idea de hacia dónde. Un jueves de paso. Ensayo de la nada. La gente se aburre y golpea la mesa.
Debilidad. Poco entusiasmo. Estado de resistencia. Soportar. Sólo soportar y reforzar la caperuza. Las bacterias hacen lo suyo. Espero que terminen y se vayan antes del viernes.
Ayer dormí un poco más pero no estoy notando el beneficio. No estoy pletórico ni saltimbanqui. Al menos conecté con la novela póstuma de Bolaño. Se llama 2666. Es larga, larguísima. Pero el tipo escribía bien. Me hace tenerle paciencia a la trama. Al hecho de que pasen cosas pero que en verdad no pase nada. Es el sopor. Tonto sopor.
Esta mañana se me rompió la computadora.
Yo no fui.
Tampoco me preocupa.
Ni eso me altera.

Lunes. Mocos. Saliva. Bolo alimenticio mezclado con restos de chocolate químico. Ojos vidriosos soportando un frescor arcano. Una especie de viento frío que azota la visión de frente y de nada sirve que se bajen los párpados. Empecé a leer un libro y no me gustó. Como no me gustó no lo nombro. Tal vez demasiado intrincado para este Lunes templado y frío. Lunes pletórico de vagancia. Con cortes de tránsito y algún que otra protesta creativa. Los muros de Facebook se llenan de gente que no tiene ganas los Lunes y los martes apenas un poco. Comunican el desgano. Buscan desganos ajenos para convencerse de que esta vez es un desgano normal. De que no soy yo sino la atmósfera pesada, la posición del sol, la carta astral o el universo en sí, que de vez cuando pareciera descansar apoyándose en nosotros. El lugar donde estaba escrito que hoy sería un día así. Anodino y fuera de casa. Cansancio con gusto a edulcorante en la lengua. Restos de un naufragio dulce. Un naufragio inducido. Una caída de agua mal hecha en algún baño…
Lunes de pan tostado y noticias deportivas. Lunes aburguesado. Un comienzo. Uno de los pocos comienzos que no entusiasman. Obligado. Lo común. Lo que pasa. Un día para que cualquiera nos cobre de más y no nos demos cuenta.

“Qué los cumplas muy feliz, que los cumplas muy feliz, festejemos como pelotudos un año más cerca de morir” canta Violencia Rivas (gran personaje de Peter Capusotto) en una de esas tantas canciones pomposas estilo Club del Clan. Hermosa canción para un día como hoy. No puedo evitar morirme de risa cada vez que entro a You Tube y la veo. Me gusta reírme. Aunque a veces mi risa sea un poco idiota, pero bueno, todos tenemos un idiota dentro ¿no?
La cosa es que ya es medianoche y mi familia está durmiendo. Ya es medianoche y llegó un nuevo 19 de mayo a mi vida. Un día más en el planeta tierra menos para mí y para todos los que cumplen años en esta fecha. Ya hay gente que me saludó vía Facebook y le agradezco mucho, es una de las tantas cosas positivas que tienen estas redes sociales. Incluso es más cómodo agradecer estos saludos en un muro de Facebook que andar contestando mensajes de texto todo el día. Y no sólo eso, recibís una cantidad de saludos directamente proporcional al número de amigos que tenés. Una especie de comunión virtual. Hermosa, breve y profiláctica.
37 años ya. Edad interesante. Es lo que voy a decir durante un año cada vez que vaya a hacer un trámite. Nombre: Maximiliano. Edad: 36, eh perdón, 37, pasa que recién los cumplí y todavía no me acostumbro. Ya te vas a acostumbrar, podría responderme la persona que está del otro lado del mostrador. ¿Y cómo me siento? En este momento un tanto cansado, lo cual es lógico, es el final del día, quizá por la mañana, cuando me levante de dormir, mi semblante sea más entusiasta. ¿Hay fiesta? No, tan sólo una escueta reunión familiar en la noche del sábado. ¿Por qué? Soy vago para organizar celebraciones con amigos, lo cual no quiere decir que nunca lo haya hecho. Cuando cumpli 28 organicé una joda en la casa de mis viejos, y estuvo tan bueno que no me lo voy a olvidar nunca. A los 29 lo volví a hacer, y a pesar de que vinieron las mismas personas estuvo todo muy tranqui. Cuando cumplí 30 celebré por primera vez en mi departamento de soltero. Vino gente, estuvo piola, pero nada más. Después ya me dediqué a cosas mas leves, con la familia. Las fiestas me gustan, pero me da fiaca organizarlas. Porque muchas veces son divertidas, pero otras no tanto. Y uno más que nada quiere divertirse. Igual está bueno llegar a los 37 y sentirme como me siento. Con ganas de seguir con lo mío, disfrutando de ser padre, de ser marido, de tener trabajo, de tener proyectos. Con una vida poco rutinaria. Una vida en la que todavía tengo sueños, y en la que día a día trato de hacer algo para cumplirlos (que pelotudo sensible, ¿no?). No voy a negar que tengo mis momentos de mediocridad, pero por ahora no es algo que me perturbe.
37 años y ya empiezo a escuchar cosas del tipo “ya se acercan los 40”. Faltan 3 años para eso. Y 3 años para ciertas cosas es mucho tiempo. Hoy no es lo mismo tener 37 años que 30 años atrás. Los hombres de hoy no sólo navegamos, sino que chateamos, jugamos a la play, vemos cine 3D, bajamos música en cantidades industriales, vamos a conciertos de rock, tenemos celular, miramos Dr House, Star Wars, y sobre todo jodemos, jodemos mucho, medio que cuesta dejar de hacer pendejadas. Entonces en ciertos aspectos cuesta aceptar que uno ya es un adulto, lo que se dice un hombre grande. De hecho soy parte de una banda de rock llamada MADREAVENOCHE. Hace un par de décadas, tener esta edad, ser padre y tocar en una banda de rock era visto como algo rídiculo. Entonces decir 36, 37, es medio lo mismo. La diferencia llega cuando el número termina en 5 o en 0. Ahí medio que uno hace un click (más que nada por una cuestión de costumbre occidental), pero en el medio no pasa nada, uno piensa mas en tratar de llegar contento al final de la década. Así que sigue con lo suyo. Tratando de estar bien tanto del cuerpo como del alma. Eso es para mí cumplir los 37, seguir siendo el tipo de 36 que sigue empujando para que se corra lo que molesta, un tipo de 36 que llegará a los 38. Feliz cumple Maximoon. Feliz cumple no sólo para mí, sino para todos los que nacieron un día como hoy. Arriba la copa. ¡Salud! Y sobre todo ¡Aguante Violencia Rivas!

Ayer se cumplió un año del ACV que sufrió Gustavo Cerati luego de hacer el que sería su último Show en Caracas, Venezuela. Un año tremendo no sólo para Gus sino también para sus familiares. Fue conmovedor ver como Sudamérica se lleno de homenajes, la suelta de globos en el planetario y sobre todo la entereza de Lilian Clark, su madre, quien no para de tener fé y esperanza en la recuperación de su hijo. Y es encomiable la manera en que su familia ha sabido poner un cerco alrededor de Gustavo para manejar la relación con la prensa y con los fans. Y son ellos los únicos que, más allá de los escuetos partes médicos, pueden contarnos como es el día a día de Cerati. Entonces sabemos que va Mollo y le canta. Que lo va a visitar Spinetta y le canta. Que va Leo García, e incluso grandes celebridades, pero todo muy bien manejado, con absoluta discreción. Así y todo el testimonio más conmovedor lo dio su madre al decir “cuando llego le digo ¡llegó mamá! Y entonces me aprieta la mano”.
Las muestras de amor para con Cerati que se han dado este año han sido interminables. No sólo se han referido a él figuras de la talla de Shakira, Cristian Castro, Caifanes (por tan sólo citar gente fuera del contexto del rock) sino también el mismísimo Bono en su reciente visita a la Argentina. Y ni hablar de la cantidad de premios y reconocimientos por su último trabajo FUERZA NATURAL y su participación para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de Chile.
Y la verdad que jode. Porque uno no sabe cuando va a terminar esto ni cómo va a terminar. Ni siquiera sabemos si lo podremos volver a ver con una guitarra. En el fondo es triste, porque es una de las figuras más emblemáticas y encomiables de nuestro rock. Sólo queda esperar y ver qué pasa. Una espera desgastante. Mientras sus signos vitales continúen en stand-by hay vida. Y a esta altura eso es algo muy importante. Vamos Gus. Ponete Bien. Fuerza Natural para vos y tu familia.



El martes pasado el programa PERROS DE LA CALLE que conduce Andy Kusnetzoff de Lunes a Viernes de 10 a 14 hs por la Metro (95.1 Mhz) recibió la visita de uno de los periodistas más polémicos y talentosos: el señor Jorge Lanata. Me encantó la entrevista, incluso el desparpajo de la charla con este Lanata tan “tengo 50 pirulos, digo lo que pienso, no tengo por qué dar explicaciones, me chupa un huevo lo que piensen o lo que digan de mí ”. Pasa que Lanata es un ícono del periodismo y un tipo que supo abrir los ojos una generación como la mía. En los 80 con aquel mítico LA HORA 25 que iba a la medianoche por la FM Rock & Pop, y en los 90 a través de ROMPECABEZAS (también en la misma radio) y con DIA D en la pantalla de América TV. De esos programas surgieron grandes periodistas como Lejtman, Zlotogwiazda, Tenebaum, María Julia Oliván, Sietecase, Klippan, por tan sólo citar algunos. Por eso y mucho más, no puedo dejar de sentir respeto por el “gordo”. Y hoy en día me pasa que estoy de acuerdo con él en algunas cosas y en otras no (no me gustó que diga acerca de PAKA-PAKA que es un canal que les dice a los chicos “Cristina te ama”). Y está bien que sea así, uno muy raras veces está de acuerdo con una persona al 100 %. Lo que me jode es lo que hacen los medios oficialistas con sus editoriales. Mejor dicho, la segmentación que ejerce el productor Diego Gvirtz en los informes para los programas 678, TVR y DURO DE DOMAR. Si miramos esos programas tenemos a un Lanata harto de que le hablen de la dictadura, un defensor a ultranza de Clarín y un opositor a todo lo que hace el gobierno K. Un Lanata que desmerece a los periodistas que trabajan en esos programas, que se sienta a comer con Mirtha Legrand, que va al programa de Majul y hace de payaso en el Maipo. Pero gracias a internet podemos decir que tenemos la enorme posibilidad de ir a las fuentes, ver, escuchar y ser objetivos con lo que pensamos. Es decir, formar nuestra opinión y no dejar que la formen los medios afines al gobierno o al grupo Clarín. Pero ¿qué piensa Lanata entonces? O mejor dicho ¿qué es lo que dice? Lanata no está harto de la dictadura, sino de que se haga un uso político de la dictadura y los derechos humanos. En aquella famosa editorial sobre Papel Prensa –de la cual el señor Gvirtz solo “segmenta” la frase “Me tienen harto con la dictadura”– Lanata dice que está muy bien que la causa vaya a la justicia, pero que le jode que la presidenta haya hablado una hora y media solamente de Papel Prensa, mientras se pregunta “¿no pasa nada en Argentina? ¿No hay chicos con hambre? ¿No hay inflación? ¿No hay inseguridad?”. Es decir, un poco está bien, pero a veces ya es demasiado. Lanata piensa que los del grupo Clarín son unos hijos de puta –recordar las tapas contra Clarín en el diario Crítica durante 2008– pero que los va a defender si el gobierno impide que salga el diario porque eso en una democracia no puede pasar. Dice que si se le dan subsidios a la gente, que sean a cambio de trabajo, y si no hay trabajo mandarlos a estudiar, pero que sea cambio de algo. No está de acuerdo con la asignación universal por hijo. Está de acuerdo con la ley de medios por más que esté llena de errores pero no le gustó que usen su palabra en un spot a favor de la ley sin su permiso (lo mismo le paso a Juan Pablo Vartzky). Para Lanata 678 no es un programa periodístico sino un ciclo propagandista y los periodistas que trabajan ahí están todos comprados. Lanata dijo desconocer la historia de Victoria Montenegro (la nieta recuperada que nos conmovió con su historia la semana pasada) porque no ve ninguno de los programas de Gvirtz, lo cual denota que los medios no afines al gobierno ignoraron por completo esta historia y le dieron más cabida a cosas como La boda Real. Lanata dice que los músicos que participaron en el concierto por los Derechos Humanos (Charly García, Santaolalla, Calle 13, entre otros) no tendrían que haber cobrado un solo peso porque los derechos humanos son de todos y no tendrían que ser algo politizado. Piensa que las madres de Plaza de mayo no tendrían que asistir a los actos de Cristina. Y que el Gobierno dice una cosa y hace otra totalmente distinta. Y eso por sólo citar algo. En lo personal no estoy de acuerdo con que desmerezca a periodistas que alguna vez trabajaron con él, o que diga que a Víctor Hugo Morales lo compraron (quizá esto podría ser un enojo para con los que opinan de él basándose en informes segmentados). En otro orden de cosas admite que el diario Crítica de la argentina fue un fracaso y que lo vendió un año antes de que se cierre.
Por momentos pareciera que Lanata opina de la actualidad sin adentrarse mucho en ella, y me gustó que Andy se lo haya dicho. Que le hablara como alguien que desde la admiración que siente no le gusta verlo tan devaluado como está hoy. Y está bueno que se lo digan, porque un poco se extrañan programas de la talla de Día D y no esa cosa horrenda llamada DDT que sale por canal 26. Y además me jode mucho la segmentación de sus dichos. Entonces tengo que creerle a Lanata cuando dice que Gvirtz es un mercenario que trabaja para el gobierno o que el canal 9 ahora es oficialista porque es un canal un tanto “flojo de papeles”, cosa que el gobierno aprovechó para meter gente en su directorio. No todo lo que dice Lanata está mal o es mentira.
Nietzche era filólogo, y lo era porque quería leer a los griegos para tener su propia interpretación, no quería quedarse con lo que le contaban. Es como leer tu libro favorito en su idioma original. Es un poco lo que hay que hacer en estos tiempos de guerra fría entre el gobierno y el multimedios más poderoso. Ir a la fuente ya no es algo muy difícil habiendo internet. Tenés que formar tu propia opinión. Lo que se dice, pensar. Está bueno que el gobierno saque a la luz los trapitos sucios de Clarín y saber que estafaron a los jubilados vendiéndoles acciones a las AFJP, pero también está bueno que Clarín nos diga que el superávit fiscal del cual se ufana el gobierno no es tal, y que está maquillado con fondos del Banco Central y la Ansés. Y eso es sólo un pequeño ejemplo. Es una manera de conocer a cada uno. Es una manera de saber qué compramos.
Gracias Andy por esta nota, y por permitirnos bajar el audio del blog de Perros de la Calle.

“Algunos supondrán que, por mi manera de ser, propensa a la melancolía y el pesimismo, estos 90 años con los que cargo encima acabarán por desalentarme; sin embargo, es todo lo contrario.”
El primer libro de Sábato que leí se llama SOBRE HEROES Y TUMBAS. Una de esas obras que me costaba dejar de leer, con una trama oscura y fantasmal, con el descenso a los infiernos de la dinastía aristocrática de los Vidal Olmos, y el personaje de Alejandra, tan oscuro y tan tortuoso para Martín, el protagonista. Y en el medio, como surgido de la nada, el INFORME SOBRE CIEGOS, una épica tremenda que nos muestra las zonas más oscuras de ese Buenos Aires de 1955, con la secta de los ciegos manejando los hilos por detrás de las cortinas y un entramado de túneles que van desde el colegio Nacional Buenos Aires hasta la antigua Aduana. Cuando le preguntaron a Sábato qué sentido tenía la ubicación del INFORME SOBRE CIEGOS dentro de la obra (Ya que en nada se relacionan), él respondió que sentía que tenía que estar ahí, que no había ningún hecho racional que lo justificara. Los que saben dicen que primero hay que leer EL TÚNEL, después SOBRE HEROES Y TUMBAS, y por último ABADDÓN EL EXTERMINADOR. Yo hice todo al revés. Y luego los leí en orden. Pero eso no es nada más que una anécdota. Son tres libros magistrales. Atractivos por su oscuridad.
“Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.”
El asunto es que ayer, a la edad de 99 años, dejó de estar entre nosotros un escritor formidable. Nacido en Rojas en 1911, hincha de Estudiantes de la Plata, Se doctoró en Física y se fue a París, lugar donde fue becado para trabajar en el laboratorio Curie como investigador científico. Un poco desilusionado de la ciencia, se conectó con surrealistas de la talla de André Bretón, encuentro que no hizo más que potenciar su tímida vocación literaria. En 1945 vuelve a la Argentina para dictar clases en la Universidad de la Plata, hasta que es destituido luego de escribir un par de textos en contra de Juan Domingo Perón en su libro UNO Y EL UNIVERSO. En 1948 publica EL TÚNEL, y en 1962 llega SOBRE HEROES… libro que obtiene un gran éxito y que un poco lo convirtió en un formador de opinión de esta sociedad. Ya en 1974 publica ABADDÓN, la que sería su última obra literaria, luego sólo escribiría ensayos y reflexiones.
Fue uno de los tantos intelectuales que apoyaron al régimen militar, pero luego no sólo se retractó sino que fue uno de los que más trabajó en el famoso informe de la CONADEP (solicitado por el entonces presidente Raúl Alfonsín) que luego se publicaría con el nombre de NUNCA MÁS, y que es conocido por muchos como el informe Sábato. En él se detalla con precisión el plan de exterminio llevado a cabo a partir de 1976, con la ubicación de los centros clandestinos de detención y las torturas a las que eran sometidos los detenidos. Residiendo en Santos Lugares, cada cumpleaños recibía la visita de importantes políticos y figuras del ambiente, a las cuales se agasajaba con chocolate y medias lunas. Vivió hasta los 99 años, iba a cumplir 100 el próximo 24 de junio, pero una bronquitis no quiso que llegara, porque los microbios no tienen almanaques, a ellos no les importan esas cosas tan propias y a veces un tanto absurdas de los seres humanos. Como escritor se lo extrañaba mucho, bastaron 3 libros para ubicarlo entre los más grandes de este país. Que descanses Ernesto. Gracias por tus libros, gracias por los túneles.
“La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados.”
ERNESTO SÁBATO.
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