Primero los palos:
Ya me había pasado con los KRAFTWERK cuando actuaron de soporte de los RADIOHEAD allá por 2009. Y anoche me volvió a pasar cuando me acerqué al estadio Obras a ver el show de NEW ORDER y me encontré con que el soporte era PONCHO –grupo conformado por 3 dee-jays argentinos de nombre Javier Zucker, Leandro Lopatín y Fabián Picciano-.
No logro entender que tres tipos se pongan a jugar con sus laptops en un escenario frente a un público. Tendría sentido en una pista de baile, pero no en un escenario en el cual se va a presentar una banda. Me cuesta sintonizar con ese tecno porque el asunto es que falta lo más importante, aquello que te sacude y te moviliza, lo que te puede llegar a conmover o exaltar, es decir, la melodía. Esa es la explicación por la cual bandas como DEPECHE MODE, NEW ORDER, ERASURE, PET SHOP BOYS, INFORMATION SOCIETY entre otros, adquirieron fama emblemática y mundial. Máquinas, sí, pero una voz al frente, un elemento humano tendiendo el puente entre la precisión de lo digital y la imperfección humana.
El gran hit de PONCHO se llama “Please me girl” (el mismo que está sonando en la propaganda de Frávega), y tiene lo que le falta a todo lo demás: la voz de Maxi Trusso, la cual anoche sonó a través de un sampler. Después es sólo ver a 3 tipos jugando y vos ahí abajo moviéndote para matizar la espera. Ok, Picciano y Lopatín en algunos temas manipularon un bajo y una guitarra, pero cosas muy básicas que tampoco te sacan de la monotonía de las máquinas. Demasiado aburrido para esta clase de escenarios. Estará bueno para armar hits radiales o copar discotecas, donde la gente baila y no está pendiente de lo que hagas sino de lo que pongas, incluso puede ser interesante para el que gusta de hacer este tipo de música en su laptop y quiere ver a un dee-jay en acción, como los músicos cuando asisten a las clínicas dadas por expertos. Pero sigo sin entender el sentido de esta clase de show, dee-jays arriba de escenarios como si fueran músicos de rock.
Luego de PONCHO, mientras los plomos se aprestaban a preparar el escenario para el número fuerte de la noche, justo a un costadito del equipo de bajo, dos dee-jays ingleses que no sé quiénes son, se pusieron a pasar música tecno. Incluso tengo que admitir que más entretenida que la de PONCHO, quienes sonaron demasiado fuerte en un estadio a esa altura semivacío. Estos England Boys, con una puesta bien austera (un mesa a un costado del escenario) y también con ausencia de melodía y a un volumen normal jugaron de una manera más piola, más directa, pero eso sí, ayudados por la inminente presencia de los NEW ORDER y un estadio más lleno.
Después sí, salieron los NEW ORDER, esta vez sin Peter Hook en el bajo pero a la vez con la vuelta de Gillian Gilbert, su tecladista original, y durante una hora cuarenta hicieron convivir su música con algunas canciones de JOY DIVISION. Un show sobrio donde la voz de Bernard Summer por momentos se perdía, pero lo demás estuvo muy bien. Muy disfrutable. Incluso pude estar a 20 metros del escenario sin que me aplasten ni me empujen y ver hasta las arrugas en la cara de los tipos que estaban ahí arriba. El estadio Obras es un lugar muy bueno para eso, se ve bien desde cualquier parte, lo cual no te hace sentir excluido como en un estadio de fútbol. Disfruté mucho de NEW ORDER, una de las bandas que más me pegó en la adolescencia y que nunca imaginé que vería en vivo. Escuchar TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO, BLUE MONDAY o REGRET fue algo mágico. Y ni hablar con el clásico de JOY DIVISION, LOVE WILL TEAR US APART sonando a toda máquina en el final. Un lindo gusto que me pude dar a los 37 años. Un placer para un tipo atento a todo lo que hace Bernard Summer, tenerlo ahí cerquita y verlo disfrutar de su Gibson SG y su botella de vino. Salud Bernard!! Salud New Order!!! Larga vida al pop de los 80!!!!
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