Wednesday, October 05, 2011

EL MATE Y SUS PROBLEMAS DE HIGIENE


Se dice que el mate es la bebida menos higiénica del mundo. Eso de compartir la bombilla, muchas veces con saliva de desconocidos, es visto por muchas personas (sobre todo en otros países) como algo horrendo. Pero los turistas vienen y quieren probar. Terminan por entender que un mate no es algo tan personal como un cepillo de dientes.  

Para las demás bebidas hay vasos y tazas. Algo bien individual, bien mío. Es decir, podemos tomar algo juntos sin necesidad de andar compartiendo picos salivados. O hacernos un mate cada uno, para no andar intercambiando.

Pero hay gente que comparte vasos, y hay gente que comparte la botella de cerveza en el kiosco de la esquina. Y toma del pico. Así nomás, sin ningún problema. Aunque está el que lo hace porque no le queda más remedio. Porque negarse a hacerlo queda mal. Porque en ciertos casos la negación puede ser vista como un desprecio, y lo que vuelve es una sarta de improperios que a uno lo convierten en la oveja negra del rebaño, en el bicho raro, el “finoli” del grupo, el “careta”, el “Micky Vainilla” por antonomasia. Y ni hablar de los que comparten cigarrillos…

El tema parece ser lo que hay en la saliva del otro. Saliva que proviene de su boca. Una boca que puede albergar bacterias y microbios que podrían enfermarnos. Como si dentro de la boca del otro hubiera (quizá lo haya) un bolo lleno de gérmenes dispuestos a acabar con nosotros. Pero no pensamos eso cuando besamos la boca de alguien desconocido. Gente que se conoce una noche en algún lugar y que no sólo se besa, sino que hasta intercambia fluidos corporales en una cama. Y los cuerpos se llenan de saliva… Hombres con mujeres. Hombres con hombres. Mujeres con mujeres. Lenguas salivosas dentro de otras bocas con lenguas salivosas. Y no hablemos del beso negro. O de una felatio. Pero compartir una bombilla no es besar al otro en la boca. Con cierta ironía podría decirse que el mate es más higiénico.

Pienso en los jugadores de fútbol que se la pasan salivando el campo de juego, césped sobre el cual se arrastran y caen otros jugadores transpirados.

Lindo ¿no?

 El tema parece ser que si compartís la bombilla como mínimo te podés llegar a resfriar (lo cual es cierto). Pero pensá que a la persona que besaste anoche tal vez estaba enferma y no lo sabías. ¿Son mucha las enfermedades que transmite la saliva? No tengo idea, al menos en google no aparece gran cosa.

¿Qué te produce la saliva del otro? ¿Qué le ocurre al otro con lo que excretamos? ¿Todo lo que excretamos es desperdicio? Orín, mocos, saliva, materia fecal, semen, sudor, sangre, lágrimas… Viendo la lista podría decirse que sí, que el cuerpo expulsa lo que le sobra. Aunque el tema de la saliva depende mucho de quién venga. Una cosa es la saliva de tu mujer o de tus hijos. Otra cosa es la saliva de tus padres. O tu saliva para tus hijos. Y otra cosa es la saliva de alguien que no es de tu círculo íntimo. Pareciera un elemento desconocido y peligroso. Y pensar que a los chicos no les importa en absoluto, al menos hasta que la moral y la razón se apodera de ellos y los culturiza de un modo católico y occidental.

En la secundaria teníamos un compañero que en el recreo se compraba un alfajor Guaymallén, y para que nadie le pidiera un pedacito apenas lo abría le pasaba la lengua por todo el dulce de leche que sobresalía en la unión entre las dos capas del alfajor. Un asco. Generaba en el otro una sensación fea que le ayudaba a defender su golosina del hambre depredador de los demás. La artimaña funcionaba a la perfección. Nadie se animaba a darle bocado a semejante cosa.

Pero volviendo al mate ¿es demasiado antihigiénico? ¿Es para tanto?

¿A quién le convidarías el chupetín que tenés en la boca? ¿Con quién compartirías un helado? ¿La saliva de la persona que besás por primera vez no es la saliva de alguien desconocido? Las personas tenemos esas vueltas. El mate es antihigiénico pero un beso parece que no. A la bombilla del mate no se le pasa la lengua. Basta con apoyar los labios. Labios que en general están secos. Muchos toman el hecho de compartir una botella con el otro (tomando del pico) como una señal de amistad. Comparto mi saliva con vos en señal de aprecio. Hay gente a la que estas cosas no le importan en absoluto. De algo hay que morir, dicen como si fueran volatineros desafiando a la muerte. Y otros son más obsesivos y puntillosos. Se lavan las manos y se secan con papel, cierran la canilla con el codo, después hacen lo mismo para abrir el picaporte y salir al patio de comidas del shopping. Y están los que suben con guantes de lana al colectivo para no tener contacto con el pasamanos. Y no nos olvidemos de los que llevan el alcohol en gel en el bolsillo del saco o en la cartera. Y menos que menos del barbijo de Michael Jackson. Hay de todo. No olvidemos el vino en tetra-brik o la botella de gaseosa que se corta al medio para hacer una jarra loca de la cual toman varias bocas. Se supone que chupar no es lo mismo que sorber. Los besos en la mejilla son sólo un choque de cachetes.

Aunque aquí, en esta era post gripe A, lo que parece primar es la desconfianza. Andá a saber dónde metió la boca el otro. Y después llegás a casa y te dejás lamber la cara por tu perro, que andá saber si antes de que llegaras no se estaba pasando la lengua por las bolas. Pero bueno, son las bolas de tu perro, que puede que estén más limpias que la boca de ese extraño que te convidó un mate y que luego de tomarlo para no quedar mal te fuiste a enjuagar la boca.

Somos raras las personas. Las chanchadas se hacen en casa, podría ser la conclusión a la cual llegar luego de todo este quilombo que empezó con un mate, o mejor dicho, en la punta de una bombilla.

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